Columna de Lily García: Mis recuerdos y Facebook

Aquellos que están en Facebook la conocen. Para los que no lo están, la explico.  “Mis recuerdos en Facebook” es una aplicación para sus usuarios a través de la cual, si no todos los días, varios días en la semana, te llevan en un viaje al pasado recordándote lo que publicaste en esa misma fecha desde que comenzaste en Facebook.  

Esta aplicación comenzó al poco tiempo de mi separación el año pasado, y me resultaba difícil encontrarme dos o tres veces a la semana con fotos con mi ex abrazados y felices.  No aportaba mucho al inicio de ese proceso de sanación.  

Pero hay recuerdos que hasta esperas. Esta semana, por ejemplo, mi papá estaría cumpliendo ochenta y un años.  Aunque ya estaba malito el año pasado, yo no pensaba en ese momento que sería su último cumpleaños. Espero que “Mis recuerdos en Facebook” me regale imágenes de seis años de veinticincos de mayo celebrando con él. Siempre es duro no tenerlo, pero verlo feliz y disfrutando me ayuda a celebrar su vida más que llorar su muerte. 

Una de las grandes lecciones de “Mis recuerdos en Facebook”, sin embargo, me llegó a través de un cliente de coaching.  Como es común en la juventud, piensa que el  dolor que siente hoy nunca se va a ir.  Ya con los años, para bien o para mal, vamos entendiendo que todo pasa; que nada es para siempre.  Pero no fui yo, su coach de vida, sino Facebook, el que le dio su lección en impermanencia.

“Fíjate”, me dijo, “cuando salen ‘Mis recuerdos en Facebook’ y leo lo que yo escribía hace tres o cuatro años, pienso que eran cosas bien… no sé”.  “¿Fresitas o bobas?”, le pregunté. “No sé, como que pensaba distinto. Me preocupaba por cosas que ahora no me parecen importantes”, me respondió.  “Es que eras otra persona”, le respondí. “De la misma forma que vas a ser otra persona en seis meses”.

La próxima vez que quieras darte una lección de impermanencia, chequea tu Facebook y ahí tendrás la prueba de que todo pasa.

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