Columna de Julio Rivera Saniel: Entonces, ¿cuál es su idea?

Por Julio Rivera Saniel @riverasaniel

No puedo evitar mirar con decepción esos discursos de los que se valen algunos de aquellos que quieren llegar a posiciones de poder, de esas desde las que deciden qué hacer con el país. Para llegar a ellas, más de uno apuesta a la torpeza, falta de información o falta de ganas de informarse que tienen algunos electores. Esos que se conforman con un “porque no” o con moralismos sin fundamento en los hechos para justificar sus constantes oposiciones a las transformaciones necesarias para el país. Que desechan las ideas desde la más completa ignorancia. Claro que ser ignorante no es pecado mortal.

Todos lo hemos sido y lo somos a diario sobre múltiples asuntos. El pecado llega cuando decidimos seguir siéndolo partiendo desde la testarudez o, peor aún, desde el cálculo político y el egoísmo del interés personal.

Este cuatrienio el país está a punto de volver a dejar pasar una verdadera oportunidad de transformación social. Me refiero al Proyecto del Senado 517. Se trata de una medida que, bajo los estándares locales, se me antoja revolucionaria por cuanto rompe más de 60 años de fracasos constantes en la llamada lucha contra las drogas. Esa en la que invertimos mucho para obtener poco.

Si algo, una derrota constante ante el avance del crimen vinculado a la venta ilegal de drogas. La medida ya fue aprobada en el Senado, pero en la Cámara está corta de votos, a pesar de contar con un informe positivo. No se trata, como plantea más de un demagogo, de “legalizar” la marihuana (esa es harina de otro costal). Se trata de eliminar del camino la pena de tres años de cárcel contra personas mayores de edad que se encuentren en posesión de media onza de marihuana. O, lo que es lo mismo, habrán cometido un delito, pero será penado con multas o programas de desvío, no con la cárcel. Entonces, llega la confusión.

Cuando se conversa con quienes se oponen a la medida, resulta que el 90 por ciento está de acuerdo con las intenciones. Coinciden en que la cárcel no es la respuesta lógica a la posesión de media onza de marihuana. Insisten en que se trata de una penalidad demasiado alta que trae como consecuencia una exposición innecesaria al mundo criminal dentro de la cárcel, por no hablar de los millones invertidos en el cuidado del recluso en una institución penitenciaria. Pero, aunque coinciden en que la cárcel es parte del problema y que no debe ser la penalidad por tal tipo de posesión, se paralizan a la hora de votar a favor de una medida que elimina esa cárcel que dicen repudiar. ¿Alguien entiende? ¿Cómo se puede estar a favor de algo, pero, cuando se le presenta la oportunidad, está dispuesto a votarle en contra?

Para mí tal cosa solo se justifica desde una de dos posturas. La primera: la ignorancia de las implicaciones del proyecto. En ese caso, el problema es fácilmente remediable: edúquese, si quiere. La segunda postura es realmente triste, pues es la consecuencia de la falta de carácter y el miedo electoral. Es a perder votos bajo la premisa de que su electorado es “demasiado torpe” para entender o “demasiado conservador” o “demasiado religioso”. Y, de paso, su miedo a perder las elecciones les paraliza. Demasiada cobardía.

Es un hecho que llevamos décadas de fracasos constantes en la lucha contra las drogas por haber apostado a un modelo punitivo que, fríamente analizado, no funciona. A la luz están los resultados en Estados Unidos, un país prohibicionista en el que el consumo de drogas ilícitas supera el consumo reportado en los países con políticas salubristas. Solo mire las cifras de EE. UU., Puerto Rico o México (todos en esencia prohibicionistas) y, luego, compárelas con las cifras de crímenes vinculados al narcotráfico en países que han cambiado sus políticas públicas, como Portugal. Si lo que busca es una reducción en los índices de la violencia relacionada con el narcotráfico sin que se reporte un aumento en el consumo, las políticas despenalizadoras son la opción.

Si usted se opone, entonces debe explicar por qué. Sin los consabidos “porque no”, que poco aportan a la discusión pública. Los narcotraficantes se oponen a estos cambios. Pero, en sus casos, es más que claro. Las políticas salubristas suponen un golpe al mercado de venta ilícita de drogas y, por ello, menos dinero en ganancias. Y, usted, ¿por qué se opone?

Según fuentes, el Proyecto 517 no sería aprobado en la Cámara gracias a que los representantes Brenda López de Arrarás, Narden Jaime, César Hernández, Armando Franco y Luis Raúl Torres se oponen. El problema con su oposición es que es silenciosa. En momentos en que el país necesita romper con viejos paradigmas y enfrentar viejos problemas con nuevas soluciones, el silencio no debe ser tolerado. Si se opone y sabe por qué, explíquelo y defienda ante los constituyentes su postura. Con argumentos sostenidos en hechos y no elucubraciones o nociones personales sobre el “bien y el mal” que nos dejen en el camino del fracaso que ya hemos recorrido. Y si tiene opciones, preséntelas. Díganos  cuál es su idea.
 

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