Columna de Yolanda Rosaly: Condenables los irrespetuosos de radio y TV

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

Debería estar acostumbrada, pero, por más que trato, no puedo ser indiferente ante las actitudes y comentarios de animadores, locutores, artistas, reporteros, etc., que se empeñan en pensar que, porque le pusieron un micrófono o cámara delante, tienen el derecho de decir todo lo que se les venga en gana sin medir consecuencias.

Señores y señoras que cuentan con el PRIVILEGIO, porque eso es lo que es, de llegar a miles de personas a través de los medios de comunicación en los que laboran no se crean que solo es incorrecto, ilegal e inmoral mencionar las que todos conocemos como malas palabras. Hay muchas otras frases, pensamientos y opiniones que son igualmente repudiables y hasta pudieran ser motivo para llevar el asunto a otro nivel, como, por ejemplo, una querella oficial ante la Comisión Federal de Comunicaciones (conocida por sus siglas en inglés como FCC). Y no deben olvidar que el despido de sus trabajos estaría incluido en esas posibles sanciones.

¿De qué hablo? De varias cosas. Primero, de la mala costumbre de tantos, en radio y televisión, de vivir burlándose de los viejos. Por qué, para empezar, ¿quién define lo que es un viejo o una vieja; a qué edad se es viejo o vieja? Esos que se burlan, ¿piensan que el tiempo no los alcanzará? Una vez más, el tema vino al caso por la alegada relación sentimental de la ahora ex Miss P.R. Universe Kristhielee Caride y Miguel Ferrer.

Es sencillamente un atrevimiento y hasta posible motivo para una demanda en los tribunales la desfachatez de burlarse sobre la edad que pueda tener este caballero o cualquiera otra persona. En este caso, se trata de un empresario puertorriqueño, visionario, brillante y exitoso. ¡Ya quisieran muchos ser como él! Por otro lado, igualmente despreciable es decir, con todas sus letras, que la joven (y aquellas con las que han tenido un vínculo sentimental con Ferrer en el pasado) “lo han hecho solo por interés en su billete”. Aparte, es claramente un acto de puro machismo e innegable ofensa a la moralidad de estas mujeres.

Porque, al fin y al cabo, ¿quién tiene la capacidad de definir, sin temor a equivocarse, lo que es el amor o lo que hace feliz a otro ser humano? ¿Qué derecho tienen estos trabajadores de la radio y la televisión de opinar, criticar, cuestionar las razones por las que un ser humano se une a otro en cualquier tipo de relación? ¿Cómo se atreven a llenarse la boca dizque defendiendo eso de la inclusión y al mismo tiempo mofarse de relaciones que, a su juicio, no nos parecen normales? El bienestar emocional de un ser humano es tan individual como sus
huellas digitales.

Y si por alguna razón se tratara de algún interés particular de alguna de las partes, ¿a quién le importa? Si ambos están claros y de acuerdo… ¡Que sean felices!

Por otro lado, esta semana otros se han enfocado en criticar a Zuleyka y hasta poner en duda su moralidad por lo ocurrido en la alfombra roja de los Premios Billboard tras vérsele un poco más de lo que pretendía con el hermoso traje verde que llevaba. ¡Como si lo hubiera hecho adrede! Gracias a su extraordinario carácter tomó el asunto con humor y, al final, todos salieron ganando: ella por valiente y madura, y el destacado diseñador Luis Antonio por la exposición pública de su trabajo.

Una cosa es comentar el incidente que a todos nos llamó la atención y otra llegar a la insinuación, a la ofensa, a poner en duda —una vez más— su moralidad sin razón, sin necesidad. Eso del traje verde fue, a todas luces, un accidente. ¡Y ya quisiéramos muchas tener ese cuerpazo para lucir un vestido como ese, aunque se nos vea el alma!

Así las cosas, estas situaciones ya las vivimos con la comunidad LGBTT y, tras sus reclamos, ahora todos tienen mucho cuidado de cómo se expresan sobre ellos. ¡Muy bien! No hay razón para burlarse, menospreciar y atacar a ningún ser humano. A nadie, por nada. He dicho.
 

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