Columna de Rafael Lenín López: Zika

El Gobierno ha incurrido en el tan esperado gran impago. El Congreso no sabe cómo actuar sobre el tema de Puerto Rico y nuestra clase política, salvo contadas excepciones, no presenta un plan de desarrollo económico para sacar el país de la situación en la que se encuentra. Ahora nos cae otra especie de maldición que se presenta como un gran agravante, el zika.

Además de los numerosos eventos y visitas que se han puesto en jaque por esta situación, ayer se anunció la cancelación de un juego de beisbol de las Grandes Ligas por el supuesto temor de los jugadores a ser contagiados por el virus que transmite un mosquito.

En Estados Unidos se proyecta un caos sobre nuestra isla a todos los niveles y veo al Gobierno de Puerto Rico combatiendo poco esa campaña.

El problema del zika, que muy bien podría tratarse de una gran emergencia para la comunidad científica, es que ha sido tratado con una extraña exageración por parte del Gobierno federal. 

El Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) anticipó que en Puerto Rico surgirán cientos de miles de casos de zika y que el virus se propagará rápidamente.  Semanas después de la fatídica premonición, los casos confirmados por el Departamento de Salud no llegan a mil y los nacimientos de mujeres embarazadas contagiadas con zika han tenido desenlaces normales. El caso más grave lo anunció el Gobierno la semana pasada sobre una muerte asociada al zika ocurrida hace tres meses. Sí, hace tres meses.

Ante esto, lo poco positivo que le queda a nuestra economía, el turismo, se ve seriamente amenazado.  

Creo que el Gobierno de Puerto Rico debe enfrentar al CDC y exigirle responsabilidad en su discurso público, alertándole que cada cosa que se diga de nuestra isla tiene un efecto multiplicador sobre todos los aspectos de nuestra vida colectiva.

No soy científico, pero es una realidad que el CDC es una agencia que precisamente subsiste y tiene vigencia en la medida que situaciones como estas ocurren. Una enfermedad nueva, peligrosa, propagándose en territorio estadounidense, es el pretexto perfecto para solicitar fondos y consolidar su pertinencia en el Gobierno federal. Y ya lo ha dicho el director de la agencia al anunciar que ha pedido fondos adicionales al presidente Obama.

Es como cuando la NASA encuentra algo nuevo en algún punto del universo. Su pertinencia se renueva.

En enfermedades como el dengue y el chikunguña, la cantidad de casos llegaron a niveles epidémicos, hubo muertes; pero el asunto se trabajó en el Gobierno puertorriqueño, con sus aciertos y desaciertos, y el CDC no dijo ni pío.

Sin embargo, en esta coyuntura, temo que el Gobierno de Puerto Rico atenderá tímidamente el issue como lo hacen con tantos otros ante Washington.  En el tema de la junta fiscal, la clase política puertorriqueña la ataca ante los republicanos del Congreso, pero no le ponen el dedo a la Casa Blanca, desde donde primero se sugirió una junta supervisora, y hasta está dispuesto a negociar.

Obviamente con la salud pública no se juega, pero Puerto Rico tiene una triste historia de exposición a dudosas prácticas científicas y ya no estamos
para eso.

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