Columna de Alex Delgado: Iglesia y hacienda

Por Alex Delgado @AlexDelgadoPR

Recientemente el secretario del Departamento de Hacienda, Juan Zaragoza, anunció que iniciaría unas auditorías a las Iglesias del país. Ciertamente Zaragoza está que espulga hasta un mono, buscando dinero. Es su responsabilidad. En términos generales, yo favorezco esa acción porque no hay duda que cualquier “pela gatos”, hoy día, se mete una Biblia debajo del brazo, monta un chinchorro de iglesia, e invocando el nombre de Dios reclama inmunidad contributiva y de fiscalización para establecer un negocio lucrativo.

 

El sector religioso puso el grito en el cielo acusando a Zaragoza de generalizar. Bueno, no se quejen, porque para eso es la auditoría, para separar la paja del grano, las Iglesias responsables de los mercaderes del templo, para detectar los que están abusando de la confianza del pueblo evadiendo contribuciones amparándose en que Dios los protege. Los verdaderos líderes religiosos, tienen el deber de apoyar que Hacienda investigue para eso mismo, para que el pueblo no generalice diciendo que todas las Iglesias son un negocio.

 

La parte que pudiera preocupar es cómo esas auditorías puedan servir de excusa para el Estado perseguir a líderes religiosos y/o sus Iglesias por denunciar al gobierno, ya sea un Padre Pedro Ortiz o un Padre Carlos Pérez, un pastor Otoniel Font o un Aaron en Mita.

 

Tomemos como ejemplo el caso de Anaudi Hernández Pérez, quien se declaró culpable de corrupción en el Tribunal Federal. Se ha especulado de una posible cooperación de Hernández Pérez con la fiscalía federal para “pescar” peces grandes de la administración actual. Éste no radicó planillas en el 2014 y, hasta donde sé, estaba en vías de ponerse al día, luego de todo el revolú, obviamente. El Estado determinó acusarlo de evasión contributiva. Definitivamente tiene que pagar el delito cometido. Lo que la gente se pregunta es si el Estado sería tan riguroso con Anaudi si no lo hubiesen agarrado los federales. Si Anaudi estuviese aún campeando por su “respeto” en el gobierno, ¿veríamos a Hacienda tras él?. La mayoría de los casos que vemos de evasión contributiva y que Hacienda convierte en media tour son personas o empresas que evaden en más de una ocasión y los agarran dos o tres años más tarde.

 

El delito de Hernández Pérez fue en el 2015 (por la planilla del 2014) ¿y en menos de un año lo auditaron, se percataron que no había radicado esa planilla, lo refirieron al Departamento de Justicia, esta agencia investigó y le radicó? ¿Cree usted que el caso contributivo de Anaudi Hernández, por una sola planilla, era el caso más importante para la agencia investigar? ¿Más que un ciudadano o empresa que lleve 2, 3, 4 o 5 años evadiendo contribuciones? ¿O es un método de presión contra un ciudadano potencial testigo de las autoridades federales? No solo acusaron a Hernández Pérez, también acusaron a su esposa y cuando se toca a la familia le tiembla la rodilla a cualquiera.

 

En ese contexto, entiendo la preocupación de los líderes religiosos, que el Estado pueda usar su poder para perseguirlos, amedrentarlos o silenciarlos por sus mensajes, discursos y denuncias. Ahora bien, ¿no estoy yo, como periodista, expuesto a lo mismo? ¿No lo están los medios en los que me expreso?, ¿No lo están las organizaciones que también denuncian los atropellos del gobierno? ¿No lo está usted, amigo lector? Pues si todos estamos expuestos, y auditan nuestros ingresos, nuestras contribuciones, ¿porque no las Iglesias? Que me dé una sola razón valida algún líder religioso de por qué a mí o al lector nos pueden auditar y a ellos no. Solo pido una.

 

Hay líderes religiosos que esconden negocios detrás de la Iglesia, aunque sean minoría, pero los hay, y la mayoría responsable que se opone a que los auditen, protegen a esos que pisotean el nombre de Dios engañando al pueblo vendiéndose como falsos profetas. Hay que auditarlas, pero todas por igual, incluyendo mi
Iglesia Católica.

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