Columna de Rafael Lenín López: De parques y crisis

En medio de esta discusión pública que nos abruma sobre la crisis, para unos más humanitaria que para otros, me fui con Priscilla, Rafa y Lena el sábado pasado de parques. La agenda del día me llevaría a dos parques públicos renovados.

La primera parada fue en el Parque de las Ciencias de Bayamón. Casi todos habíamos ido en algún momento de nuestras vidas, en excursiones escolares o con nuestras familias. Resulta que desde hace un tiempo el parque se mantuvo cerrado para una remodelación.   Invirtieron mucho dinero en ese trabajo ordenado por el municipio.

Después del trabajo realizado, el parque reabrió. Fui a una primera presentación que hizo para la prensa el alcalde Ramón Luis Rivera hace algunos meses y quedé fascinado. Por eso decidí llevar el sábado pasado a un grupo de niños escuchas que dirijo desde hace cuatro años. La remodelación hace que este parque no le tenga que envidiar nada a las atracciones a las que estamos acostumbrados los puertorriqueños dentro y fuera de nuestra isla. Un lago con botes, un zoológico, varios museos, simuladores, salones de juegos y un planetario son solo algunas de las cosas que se nos ofrecen allí por un módico precio. Además, cuentan con un personal adiestrado y atento a las necesidades de sus visitantes.

En la tarde, me fui a otro parque para un cumpleaños de la ahijada de mi esposa. Acudimos al Parque Luis Muñoz Marín de San Juan. De igual forma, cerrado por varios años esperando por ser remozado. Aunque ya la alcaldesa Carmen Yulín Cruz me lo había mostrado, lo pude apreciar con mucha calma.

El LMM de San Juan es otro concepto de parque, igualmente meritorio y necesario. Es pasivo. Es uno para relajarse, hablar, pasar el día, llevar las mascotas y salir del ajetreo diario.  Es extraordinario.  Disfrutamos tanto como en el anterior. Cada detalle está pensado y su personal cuida el más mínimo detalle para conservarlo.

Al finalizar las visitas, comenté en mi cuenta de Twitter que ambos representan inversiones públicas necesarias.  Lo dije y lo sostengo, aun con el peso que ello tiene en medio del debate público que existe sobre la prudencia en el uso de los fondos públicos disponibles. En otra coyuntura, esto no sería objeto de discusión.  Y es que el país necesita espacios abiertos de recreación y de disfrute pacífico para salir de la angustia que produce todo lo que nos rodea.  Pero, más allá de eso, ambas obras representan el tema que el estado debe replantearse en toda esta discusión.

Muchos municipios lucen, al menos ante el país, más eficientes en el manejo de sus finanzas y al momento de atender las necesidades de sus ciudadanos. El Gobierno central no parece serlo.  En cambio, le huyen a una reorganización radical y, en ese afán de mantener sus operaciones intactas, desangran a los demás sectores económicos que funcionan con cierto grado de normalidad.   En estos días vemos cómo los municipios buscan no afectarse por la crisis fiscal del Gobierno central, evitando que sus instrumentalidades, entiéndase el Banco Gubernamental de Fomento, toquen el dinero que les corresponde.

Es hora de que los municipios asuman un rol más protagónico en atender las necesidades colectivas y que el aparato central del Gobierno se limite a procurar que se cumplan con unas políticas coherentes a nivel nacional. Claro, con ello debe ocurrir de la misma forma una fusión o regionalización de gobiernos municipales para tener un sistema eficiente en todos los niveles.

Sin embargo, hemos visto por décadas que todas las propuestas drásticas para moverse en esa dirección fracasan por el hambre político electoral y la amenaza de perder el poder. A finales de su mandato, Rafael Hernández Colón encabezó, tardíamente, una cruzada a favor de darles más autonomía a los municipios.

Los alcaldes deben tomar la batuta de la discusión que nos ocupa en estos días y manejar la brújula que necesita el país para moverse por aguas más estables. 

Si no está convencido de esto, pasee por los parques antes mencionados o por algunos de los municipios exitosos. En el parque podrá comprender mejor la crisis y las alternativas para resolverla, ante la falta de una dirección clara desde la calle Fortaleza del Viejo
San Juan.
 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo