Columna de Alex Delgado: Campaña de miedo contra la Junta

Si algo funciona con el pueblo puertorriqueño son las campañas de miedo, y por eso mismo comenzó la campaña de miedo contra una posible junta de control fiscal del Gobierno federal, en el sentido de que será algo doloroso.

Las soluciones que presentan los opositores de la junta realmente parecen no medir las consecuencias. Primero, intentan hacernos creer que, por primera vez, nuestra clase política va a cambiar la forma de operar. Segundo, entienden que no pagar la deuda es la opción óptima.

El pueblo no pensará en las consecuencias de esas opciones ya que no analiza y se deja llevar solo por el miedo. En el 2012 se planteó limitar el derecho a la fianza a asesinos y violadores que reincidieran en unos delitos específicos. Entre esos delitos estaba el que conspirara para matar por segunda ocasión a una persona, el que asesinara por segunda ocasión, el que violaba a una mujer o un niño por segunda ocasión, etc.

En ese entonces comenzó la campaña de miedo al pueblo. Utilizaron como ejemplo que, si usted iba conduciendo y provocaba una muerte en un accidente, automáticamente no tenía derecho a la fianza, aunque fuera su primera vez. Era una expresión falsa pero eficaz para meterle miedo a la gente. El pueblo, muerto del miedo, se volcó en contra de la propuesta. Así se trabaja con nuestra gente, con miedo.

Ahora bien, nadie ha dicho que una posible junta no vaya a afectar o a doler. ¡Claro que va a doler, máxime a los que viven de la teta del Gobierno con contratos! Lo que no le dicen los “metemiedo” es que no hay una solución sin dolor. Hacer nada nos va a doler peor. No pagar la deuda va a doler también. Todo va a doler.

¿Cree usted que nuestros políticos van a cambiar la forma de operar el Gobierno? ¿No entró esta administración pregonando que heredó un desastre financiero? Con ese desastre financiero, ¿no traquetearon con Anaudi Hernández para darle un contrato en la Cámara de Representantes por un servicio que no servía? Le siguieron pagando por un servicio no prestado. ¿No compró Corrección un edificio que nunca se usó? Así se bota nuestro dinero. ¿De verdad cree usted que nuestra clase política va a enderezar a Puerto Rico por sí sola?

El no pagar la deuda es cerrar llaves de dinero que llegan a Puerto Rico para construir infraestructura. Se ha usado hasta para pagar nómina gubernamental. Hoy con los recaudos locales no podemos hacer mucho y se depende, como todo ciudadano, del préstamo.

Usted quiere carreteritas como las de Estados Unidos, quiere que le recojan la basurita semanalmente sin fallar, quiere servicios del Gobierno gratuitos, quiere instalaciones gubernamentales de primera; es decir, usted quiere un Disneyland, pero que se logre con varitas mágicas porque no quiere aumentos de servicios, no quiere impuestos, no quiere alianzas público-privadas y ahora tampoco quiere que se pague la deuda, pero al mismo tiempo que nos sigan prestando.

Cerremos las llaves de emisiones de bonos, y, cuando le dejen la basura tirada frente a su casa, o les digan a los empleados públicos: “Toma el cheque, pero no lo cambies todavía”, o cuando coja un hoyo que le reviente la goma y el aro de su vehículo, solo recuerde a los que le dijeron que no se pagara la deuda.

Creo que la deuda hay que pagarla. No necesariamente con las condiciones actuales. Hay que negociar con los que nos prestaron para tener unas condiciones con las que podamos desarrollarnos y cumplir al mismo tiempo.  No obstante, rechazar  todo lo que los bonistas propongan y pretender que acepten todo lo que presentamos no es negociar.

Sobre la junta, no va a ser fácil. Sin embargo, esta es inevitable para sacarnos  del atolladero. Es como cuando su hijo está en el punto culminante del vicio de las drogas, haciéndole la vida imposible, robando a sus vecinos y a punto de cometer una tragedia. ¿No lo metería usted en un tratamiento para salir del vicio porque va a sufrir? ¿Confiaría en la palabra de su hijo drogadicto con su promesa número 100 de que va a cambiar por voluntad propia o entendería que necesita ayuda profesional? Nuestro Gobierno está enfermo y necesita ayuda profesional. Nuestro Gobierno ha prometido cambios, saneamiento púbico y lo que ha hecho es empeorarlo todo.

Por otro lado, tiene el concepto de la junta que ha funcionado en Washington D. C., Nueva York y Detroit. En las tres ciudades hubo dolor con la junta. ¿Estamos nosotros mejor que Detroit, D. C. y Nueva York luego de la junta? Usted sabe la respuesta. Ahora, ¿apuesta usted a nuestro Gobierno o la junta? Apueste al Gobierno y terminaremos poniéndonos la soga en el cuello. La junta es necesaria porque no podemos confiar en nuestros políticos.

Ciertamente, hay que mantener la guardia para impedir que todo quede en beneficio de un solo lado (el de los acreedores) y buscar la manera de que, dentro de lo doloroso, en algo se pueda amortiguar el dolor, como, por ejemplo, buscando una reestructuración supervisada y apoyada por el Gobierno federal y también herramientas para el desarrollo económico.