Columna de Yolanda Rosaly: Sin corona no hay paraíso

Todos saben que soy fanática de los concursos de belleza. Desde siempre me han gustado. ¿Y qué? Me parecen entretenidos y, honestamente, creo que en ocasiones son realmente productivos para muchas chicas, pues estos eventos logran convertirse en trampolines para alcanzar metas a las que, de otra forma, jamás hubiesen podido aspirar.

A través de estos certámenes, sin dudas, logran una gran exposición y la oportunidad de relacionarse con personas influyentes en diversos campos que pueden ayudarlas a desarrollarse en la industria del modelaje, la televisión, la actuación, etcétera.

Por otro lado, la preparación a la que son expuestas las candidatas y la experiencia de enfrentarse al público, a un jurado y a la prensa son ya una ganancia para cualquiera de las chicas.

Pero, de aprovechar al máximo la experiencia de un concurso de belleza a aferrarse a una corona, hay una gran distancia. Y eso es lo que me parece que está haciendo la ahora ex Miss Puerto Rico Universe, Kristhielee Caride.

¿Pero es que sin corona no hay paraíso? ¿Para qué insistir tanto, andar buscando causas de acción para demandar, para que le devuelvan el título y la corona? Honestamente, no creo que esto ocurra. Y si pasara, ¿cuán saludable pudiera ser ahora su relación con los tenedores de la franquicia en Puerto Rico, Desirée Lowry y Luisito Vigoreaux? Entonces, ¿cómo pudiera darse una eficaz preparación para Miss Universo? 

Por otro lado, al llegar a Miss Universo, ¿cuánto pudiera afectarla como candidata la publicidad negativa que ha recibido el episodio con la reportera que provocó toda esta situación? (Cuando prácticamente no quiso atenderla porque “no le gustaban las cámaras”).

Todavía recordamos la famosa historia del pepper spray de Ingrid Marie Rivera, evento que realmente sucedió en el concurso en Puerto Rico, pero que el revelarlo lo único que provocó fue crearle una falsa imagen de chica problemática. Sin dudas, Ingrid ha sido una de las mejores candidatas que hemos tenido y quien debió llegar a ser Miss Universo.

Por otro lado, tampoco me imagino que ahora vengan a quitarle la corona a Brenda Azaria Jiménez (quien fuera la primera finalista y pasara a ser la nueva Miss P. R. Universe) para dársela de nuevo a Kristhielee si es que un Tribunal decidiera que así debe ser. ¡Qué locura!

Así las cosas, me parece que la suerte para Kristhielee ya está echada y debe aceptarla. Cometió un error y debe asumir las consecuencias. Y, si realmente lo que quiere es convertirse en actriz de teatro, como también dijo en aquella entrevista, me parece perfecto. De hecho, debe aprovechar el momento para enfocarse en eso, conectarse con la gente correcta, prepararse y luchar por esa meta. ¡Estoy segura de que lo conseguirá!

Y, otro consejo, esta vez a su familia: limítense a aconsejarla en el seno de su hogar. Lo que han logrado tratando de defenderla frente a las cámaras es complicarle la situación. Eso que dijo su progenitora de que “a ella tampoco le gustan las cámaras y mira dónde está apoyando a su hija” es un soberano disparate. Señora, cuando su hija fue elegida Miss Puerto Rico Universe, se convirtió en figura pública y estaba llamada a pararse y disfrutar de las cámaras y micrófonos. Usted, por el contrario, tiene todo el derecho de jamás en su vida tener que hacerlo.  

Y, mi estimada Kristhielee, sin corona sí hay paraíso… Te lo aseguro. El paraíso que quieras construirte, el que mereces y, sin dudas, uno que podrás alcanzar. ¡Adelante!