Columna de Julio Rivera Saniel: ¿Y a mí qué me importa la crisis?

Por Julio Rivera Saniel @riverasaniel

La actual situación fiscal que vive el país nos ha hecho enfrentarnos —queriéndolo o no— a manejar una avalancha de términos que tal vez de ordinario no se nos ocurriría mirar. Que si los bonos, que si las emisiones, que si la insolvencia, que si el impago y todo el universo fiscal. Y, aunque no lo entendamos todo, a estas alturas usted debería saber que —contrario a otros momentos de nuestra historia— estamos ineludiblemente cerca de tocar fondo como nunca antes. Ello tendrá consecuencias no solo sobre el Gobierno y sus instituciones. Usted, sus hijos, nietos y yo enfrentaremos las consecuencias como nunca antes.

Uno de esos términos que recientemente se ha insertado al discurso del Gobierno ha sido emergencia humanitaria. Y, a pesar de que en esta etapa parece más que probable que la enfrentaremos, un gran sector del país mira el escenario con incredulidad. Y lo entiendo. Han sido innumerables las ocasiones en las que los Gobiernos han dicho “digo” para luego decir “diego”. Pero, en esta ocasión, todo apunta a que el lobo llega. Si usted cree que esto no le afecta, preste atención.

El Gobierno tiene una deuda de cerca de $2 mil millones con sus suplidores, que no son otros que los que permiten que las patrullas de la policía tengan gasolina, los hospitales tengan medicamentos y los baños de la oficina gubernamental donde usted recibe servicios tengan papel higiénico. ¿Qué pasa si el Gobierno no les paga? Deténgase un momento y piénselo.

Vamos al Banco Gubernamental de Fomento. Según su presidenta, Melba Acosta, si el BGF se queda sin liquidez, no podrá entregar los $300 millones en préstamos que han tomado múltiples municipios para garantizar su operación. ¿Cuál es el efecto práctico de no darles el dinero de los préstamos? La quiebra. Según la economista Heidi Calero, si los municipios no reciben esos $300 millones, esto supondrá que algunos alcaldes no podrán pagar la nómina de los empleados municipales ni garantizar los servicios básicos a sus ciudadanos.

Si lo anterior le parece poco, añada a la ecuación que ASES, el ente gubernamental que administra la tarjeta de salud del Gobierno, se quedará sin liquidez el próximo año, según economistas.

¿Ahora lo toma en serio? ¿Ahora comprende el alcance de una emergencia humanitaria? Un país detenido, sin ofrecer servicios y con una gigantesca deuda a cuestas nos aguarda a la vuelta de la esquina si nuestros líderes no actúan pronto. No se haga de la vista larga. Involúcrese, infórmese y exija a sus líderes las decisiones correctas.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo