Columna de Rafael Lenín López: El español gringo

Más alla de la controversia por el traje de la Primera Dama, la protesta de Pedro Muñiz o del horror gramatical de WIPR, hubo algo que me llamó la atención durante la inauguración aquí del VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE). 

Ciertamente CILE es un evento de mucha trascendencia y esta semana nos visitan prominentes figuras de la literatura a nivel mundial. El evento, auspiciado por el Gobierno de Puerto Rico, es realizado cada tres años promovido por la Real Academia Española, el Instituto Cervantes y la Asociación de Academias de Lengua Españolas. La Casa Real de España lo respalda y por eso vinieron el martes los Reyes de España.

Durante esa ceremonia inaugural, los discursos inaugurales de los organizadores fueron elocuentes en cuanto al país sede. Tanto el director del Instituto Cervantes como el Rey Felipe VI dejaron claro que este año el evento cobraba importancia por llevarse a cabo en territorio estadounidense. Y dijeron que era importante porque en Estados Unidos cada vez se habla más español.  Para sorpresa mía, estando allí presente, esas aseveraciones arrancaron aplausos de los presentes, inclusive del gobernador.  Un relacionista público se me acercó en ese momento para preguntarme si me había dado cuenta de lo que había pasado, escandalizado no con los mensajes sino con la reacción del público. Igual me encontraba yo.

Mi expectativa era llegar a la inauguración de CILE con un reconocimiento de los visitantes hacia nuestra resistencia cultural durante los pasados 117 años en los que ha sido continuo un intento de asimilación.

En cambio, ellos nos proyectaron como una gran comunidad hispana que es crucial para mantener vivo el español en la sociedad estadounidense.

Obviamente, estábamos ante los descendiendentes de nuestros primeros colonizadores. No era para menos. Nos tenían que dejar saber, aun inconscientemente, que lo que tenemos, ya sea por opción o imposición, es nuestra realidad.

Acepto que me sorprendió el tono del discurso de nuestros visitantes. Pero más me sorprendió la pasividad o lo desapercibido que pasó ello ante la audiencia dominada por locales.

Ello demuestra, una vez más, lo metido que está en nuestras entrañas la historia de subordinación de nuestro pueblo que no reacciona al más mínimo y sutil discurso sobre la condición colonial de Puerto Rico. Claro, después vino el gobernador y les dejó saber que era un “jíbaro que ha llega’o lejos” impresionado ante tan importante visita.

Queda claro otra vez que para resolver nuestros más serios problemas debemos resolver los dilemas profundos que nos aquejan.

Muy elocuentemente lo describió nuestro Luis Rafael Sánchez allí cuando planteó que el “credo puertorriqueñista” siempre se queda a mitad de camino. Ojalá y tengamos muchos más eventos como CILE que nos despierten ante nuestra realidad sociológica y que algún día ello nos lleve como pueblo a discutir los problemas de verdad desde otra circunstancia.
 

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo