Columna de Yolanda Rosaly: El superembuste de las exclusivas

Por Yolanda Rosaly @YolandaRosaly

¡¿Exclusivas de qué?! Eso de las EXCLUSIVAS me produce una reacción que va desde la risa hasta el coraje. Risa, porque constantemente (podría asegurar que a diario) varios programas de televisión que se transmiten a la misma hora usan y ABUSAN de decir, recalcar y poner en pantalla en todo momento la palabra exclusivo, a la que, sin dudas, le han perdido el respeto. Y coraje, por el poco respeto que muestran sus integrantes hacia los televidentes, quienes, con su respaldo, le brindan la oportunidad de ganarse su sustento.

No es la primera vez que me expreso sobre este tema. Pero es imposible continuar obviando a las decenas de historias, entrevistas, expresiones y visuales que ciertos programas tienen el atrevimiento de difundir asegurando descaradamente que se tratan de esfuerzos únicos de sus talentos o productores. Y el pasado martes colmaron la copa.

La salida de la cárcel de Jorge de Castro Font movilizó a todos los medios noticiosos y, lógicamente, a los programas de chismes. En el caso de los noticiarios, la mesura fue la norma. Todos lograron cubrir ángulos diferentes que le ofrecieron al público un panorama completo de lo ocurrido. No así con los otros, que, mientras uno de ellos insistía en que “eran los únicos en entrar al apartamento del exlegislador”, en el programa del otro canal lo entrevistaban también en su hogar. Y ambos cacareaban que el acceso fue exclusivo, que la entrevista fue exclusiva, que todo era “superexclusivo”, como aquel programa que le precedió a ambos y en el que sí se presentaban verdaderas historias únicas.

Tener un buen rating es muy importante, de hecho, de eso se trata la televisión: de lograr buenos números que los lleven a contar con muchos anunciantes que pagan de acuerdo con la sintonía. Pero hay decenas de formas y maneras de lograrlo sin tener que recurrir a la simpleza de engañar al público dándole a entender que solo ellos son los “macaracachimbas” de cualquier noticia o chisme. Entonces, el problema está en que ninguno parece estar preparado o dispuesto a dedicarle tiempo al análisis, a buscar otros ángulos y estrategias atractivas para el televidente y que realmente sean exclusivas.

En todo momento también se jactan de que “llevan la verdad”, que la información correcta solo la tienen sus respectivos programas. ¿De qué verdad hablan cuando los primeros que le mienten al público, con las supuestas exclusivas son ellos?

Así las cosas, ya saben que me refiero a los programas de las 6:00 de la tarde. Y, debo dejar fuera de esta mala costumbre a Los seis de la tarde, de Univisión Puerto Rico, porque me consta, de propio y personal conocimiento, que respetan como corresponde su trabajo y el de la competencia.

Y, de paso, me pregunto: “¿Estarán conscientes los productores ejecutivos de esos dos otros programas de las 6:00 de la tarde de estas imperdonables prácticas?”. Me parece que no, pues ambas son respetadas profesionales de la televisión.

Los máximos encargados de estos espacios suelen estar mayormente enfocados en lo que llaman el macro; esa es su principal responsabilidad. No obstante, los invito a que le presten mayor atención a este asunto, que metan la cuchara y se aseguren de que las cosas se hagan como corresponden. Porque, al final, el tiro les puede salir por la culata y terminar perdiendo lo más importante para alcanzar el rating deseado: la credibilidad básica que se necesitan, pues, hasta los programas de chismes, necesitan de este elemento para ser exitosos. Dicho está.
 

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