Columna de Rafael Lenín López: Lew: sin ton ni son

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jacob Lew, pasó ayer por Puerto Rico y su visita terminó sin pena ni gloria.

Había altas expectativas, en muchos sectores, de que el funcionario federal vendría a la isla para anunciar al menos alguna ayuda de las que ellos pueden otorgar. Pero eso no pasó.  Lew pasó todo el día de ayer de reunión en reunión y sus comentarios no ofrecieron mayores esperanzas a nuestro país de que se hará algo más.

No anunció rescates, ayudas mediante garantías a los préstamos que se necesitan para que el Gobierno salga del problema de liquidez en el que se encuentra o medidas adicionales ante la inacción del Congreso.

El Departamento del Tesoro ha actuado distinto en el pasado ante problemas financieros de otros. Por ejemplo, con los grandes bancos o empresas privadas que han puesto en jaque sectores de la economía estadounidense. En esos casos han lanzado gigantescos salvavidas. En el caso de Puerto Rico, la reacción ha sido pasar la bola del problema a la Rama Legislativa para que tomen acción, lo que incluiría la formación de una junta que nos supervisará y nos dará órdenes sobre cómo hacer las cosas acá.

Paul Ryan, speaker de la Cámara de Estados Unidos, ha dicho que actuará en o antes de marzo próximo.

En medio de todo este debate, llama la atención la forma en que el liderato político local reacciona.

Por ejemplo, ahora resulta ser el discurso oficial de La Fortaleza de que tiene que ser Estados Unidos el que pague la deuda pública de Puerto Rico a la luz de la posición asumida por el procurador general de Justicia sobre la condición colonial del Estado Libre Asociado. Desde hace meses, el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá viene esbozando esa teoría, con un llamado a forzar las demandas de los bonistas, pero hasta esta semana se tildaba de absurdo el planteamiento.

Por otro lado, el liderato político vinculado al Partido Popular ahora parece estar más inclinado a aceptar la imposición de una junta de control fiscal a cambio de cualquier cosa. Para ellos, parece ser en este momento menos bochornoso aceptar esa junta a la luz de la proclamación de colonia que se hizo recientemente ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Y, aunque para Alejandro García Padilla la posición del procurador general es una “independiente” y no necesariamente vinculante a la Casa Blanca, para gran parte del país sí lo es.
Lew llegó y se fue. No ofreció rescate y apenas le envió un mensaje a este país de que a la Casa Blanca le importa el asunto.

Después de esta visita y tras los recientes pronunciamientos de la metrópoli sobre Puerto Rico, sigue estando claro que las soluciones y la formulación de un plan de desarrollo económico a largo plazo tienen que surgir desde aquí. Nuestra clase política sigue esperando la ayuda de afuera, un milagro económico equivalente a la sección 936, y eso no pasará.

Seguirán viniendo y los de aquí seguirán acudiendo a vistas congresionales, mientras muy poco pasa por acá ante nuestro enorme problema.

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