Opinión: Gracias, Vampi

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

El martes yo la estaba pasando genial. Panas. Drinks. Buenas conversaciones. Y, de pronto, BOOM! Notificación de Facebook. 

Cuando miro mi celular —maldita mala costumbre de parar conversaciones para ver qué está pasando en las redes sociales— veo que una amiga “posteó” en mi muro un video que se llamaba “La Miley de Lajas”. Vi la foto de La Vampi. Ignoré que eso sucedió. Continué mi noche. 

Al próximo día, cuando llegué al trabajo, me encontré con una de las cosas más vergonzosas que he visto. El portal BuzzFeed —uno de mis sites favoritos— publicó una nota titulada “The Puertorrican Miley Cyrus”. Se me cayó la cara de vergüenza. Dije que era un buen momento para que el mundo se acabara. No se acabó. La Vampi existe y seguirá grabando videos. 

¿Cómo es posible que le demos foro a una persona que está poniendo el nombre de un país por el piso? ¿Se supone que yo sienta orgullo de que La Vampi nos represente? 

No, no me voy a sentar, con orgullo de boricua bestial y con una camisa de coquí verde, a decir: “Por lo menos están hablando de los puertorriqueños”. No. Que nos representen los atletas. Se están burlando de nosotros, y con razón. Se están mofando de que un país le da espacio a alguien como La Vampi. 

La verdad es que nunca he visto más de 20 segundos de un video de este personaje. No puedo. Me da coraje y vergüenza ajena. Mucha vergüenza. Bueno, no se si puedo enfatizar cuanta vergüenza me da. 

Pero sí recuerdo haber visto cómo diferentes medios la entrevistaron porque, a causa de uno de sus videos (en este caso uno porno), se quedaría sin trabajo. Ella hizo un espectáculo y dijo que necesitaba su trabajo. Por lo que yo inferí que (gracias a Dios o a cualquier otra deidad en la que usted crea) no habría más videos de ese ser de Lajas. 

Evidentemente, yo estaba equivocada. Ella no aprendió. Le gusta hacer videos. Ahora es “famosa”. Aparece en la página web de Comedy Central. Ahora todo el mundo sabe que en Lajas vive La Vampi. Increíble.  

Pero volviendo al hermoso video que esa señora (llena de folclor) publicó esta semana. Todo el país le prestó atención al video de La Vampi. Caímos bajo. 

Caímos tan bajo que le estoy dedicando mi columna de la semana a La Vampi. Me acabo de convertir en otro foro para ella… 

Sin embargo, lo peor es que estos videos ahora no solo están en YouTube, sino que están en portales en los cuales necesitas algún tipo de permiso para publicar. No son redes en las cuales cualquier persona puede tener acceso. La Vampi está siendo utilizada para subir los números de visitas a páginas de Internet. Ella es parte del mercadeo de una compañía. Odio la humanidad.  

La Vampi tiene el apoyo de los medios. Y, como si fuera poco, ahora parece tener auspiciadores (o al menos ayuda) porque los videos tienen mejor calidad. La Vampi tiene un crew de filmación… Mi gente, este país tocó fondo.  

Nos quejamos —y me incluyo— de que Puerto Rico no está bien. Nos falta algo. Somos pintorescos y de eso no hay duda. Pero ¿en serio no sabes por qué estamos tan mal? Yo te lo voy a explicar de una manera simple. 

El día que el video “La Miley de Lajas” se hizo viral, sentenciaban al asesino de Stefano; votaban por la “despenalización” de la marihuana en la Isla —bien hecho Senado—; miles de personas pasaban hambre en las islas filipinas; subastaban una pintura de Francis Bacon; el Tri color vencía a Nueva Zelanda y la NASA revelaba una nueva foto de Saturno. Pero en Puerto Rico lo más leído y compartido en las redes era el video de “La Miley de Lajas”. Ese es el problema de nuestro país. Le damos importancia a lo que no lo tiene. El problema es uno evidente y con arreglo.   

Así que gracias, Vampi. Gracias por sacar de tu tiempo para grabar un video que se está convirtiendo en referencia de la imagen de los puertorriqueños. Que grande eres. Lo lograste.

Gracias, Vampi, porque a través de tus videos se me hace bien fácil explicar porqué este país está como está.  

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