Columna de Francisco Zamora: Rebekah y Mónica, de los juegos a las Olimpiadas

Por Francisco Zamora

Me gusta comenzar la semana compartiendo noticias positivas que, a mí personalmente, me llenan de esperanza y de gran felicidad.

Hablo de este tweet de la tenista profesional, Mónica Puig:

Al conocer la noticia de que Mónica Puig clasificó para los Juegos Olímpicos  de este año, que se llevarán a cabo en Brasil, no pude más que recordar a gran deportistas como Rebekah Colberg y Gigi Fernández que abrieron camino a todas estas mujeres que hoy nos demuestran su gran destreza y fortaleza.

Mónica hace historia al convertirse en la tercera puertorriqueña en clasificar al torneo de los Juegos Olímpicos. Y de hacer historia saben las otras dos deportistas que antes mencioné. Pero les hablaré un poco de Rebekah Colberg, que nació en Cabo Rojo un 25 de diciembre de 1918, y es parte de los seres extraordinarios que forman parte del proyecto de Autógrafo.

Rebekah era una mujer grande en todos los sentidos. Físicamente era muy alta con una presencia única que se destacaba al entrar a cualquier espacio. Era una mujer con gran determinación y es una pena que son pocos en Puerto Rico los que conocen lo que hizo y cómo lo hizo.

Era el 1938 en Puerto Rico, y estaban por celebrarse los IV Juegos Centroamericanos del Caribe que tendrían lugar en Panamá. La comisión nacional de recreo y deportes decide en aquel entonces que sólo enviarían a la delegación masculina, al considerar que estos tenían mayores probabilidades de regresar con medallas y claro, como una obvia evidencia del discrimen de género de la época.

Ante esta situación Rebekah y sus compañeras no se quedaron de brazos cruzados, #nosequitaron. Con mucho esfuerzo y desafiando a la comisión, estas deportistas lograron conseguir el financiamiento necesario para participar de los juegos y así llegaron con su frente en alto a Panamá.

“Se entendía que las mujeres no podían competir como competían los hombres…yo iba a demostrar lo que era capaz de hacer la mujer por el deporte puertorriqueño”, explicó en sus propias palabras Rebekah.

La delegación femenina de ese año regresó con varias medallas. Fue en esa hazaña que Colberg se convierte en la primera mujer puertorriqueña en ganar medalla de oro en un evento deportivo a nivel internacional. Eso se lo ganó con su tenacidad y gracias a la seguridad inmensa que tenía en ella misma y en sus compañeras.

Así que cuando veo la celebración de Mónica Puig a través de su cuenta de Twitter no pude evitar pensar que el sueño de Mónica hoy es posible por otras mujeres valientes que lucharon para abrirse camino ellas y para las que vinieran después.

¡Enhorabuena!

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