Columna de Francisco Zamora: El día en que Nilita se vistió de rojo

Por Francisco Zamora

Esta semana quiero hablarles de una mujer que ha inspirado en mi valentía y admiración. Una mujer que vivió adelantada a su época y  que se destacó en un mundo dominado por hombres, esa fue Nilita Vientós Gastón (1903-1989).

La escritora Marta Aponte Alsina la describe en nuestro Autógrafo como una “figura publica que no solamente era una intelectual encerrada en su estudio, leyendo y escribiendo lo que le daba la gana, sino que fue una mujer que impactó los procesos culturales de su época y en la historia del país.”

No sé cuantos de ustedes conocerán a esta gran mujer pero les contaré una anécdota que seguro recordarán por el resto de sus vidas.  Antes de entrar en el cuento quiero darles algunos datos de Nilita.

Esta mujer nació en el pueblo de San Sebastián y de muy pequeña se mudó a La Habana Cuba. Allí hizo su primera educación.  Imaginemos esta niña que con gran curiosidad comenzaba a explorar nuevas culturas y tradiciones. Poco después se fue a Nueva York y luego regresó a la isla que la vio nacer.

Nilita pasó a ser una amante de las letras, sus escritos aún quedan vivos en un sin numero de escritos periodísticos en la colección del periódico El Mundo. Pero quizás su aportación más grande fue a través de las revistas “Asomante” y “Sin nombre”, fundadas por ella en 1945.

Nilita creía que el ser humano debía vivir en continuo estado de aprendizaje. Esta impresionante mujer fue profesora de literatura y además se convirtió en la primera mujer en ser fiscal auxiliar general para el Departamento de Justicia de Puerto Rico.

Mientras servía en el Departamento de Justicia, Nilita se convirtió en una tenaz defensora del uso del castellano en las cortes de Puerto Rico, gesta que culminó en la implantación de esa medida.

Volvamos a la anécdota.

Era la década de los 40 y la guerra contra el comunismo a nivel internacional estaba en todo su apogeo. Acá en Puerto Rico, a través de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el Comité de Actividades Antiestadounidenses (HUAC por sus siglas en inglés) investigaba a personas que tuvieran vínculos con el Partido Comunista.

Nilita es citada a una reunión y a modo de protesta ella fue vestida de rojo de pies a cabeza. Esa fue su manera de enviar un mensaje de desafío y ejemplo para el pueblo que la observaba.

Aquí en Puerto Rico hubo una mujer que con todo su ser fue irreverente en todo momento de su vida.

Nilita nunca se retiró porque había demasiado trabajo por hacer. Así se convirtió en la primera mujer en presidir el Ateneo Puertorriqueño, función que cumplió hasta 1961.

Te invito a que la conozcas, seguramente te encantara conocer más sobre su vida y obra en esta tierra.

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