De la lucha a la victoria
Lea la columna del representante del PIP
Por Denis Márquez
El 20 de octubre de 1946, se fundó el Partido Independentista Puertorriqueño. Aquel grupo de hombres y mujeres de todos los rincones del país se propuso luchar por la justicia social y lograr que Puerto Rico comenzase a tomar las riendas de su destino como país libre y soberano.
En el contexto del escenario político y social de la posguerra y del dominio político del Partido Popular, no fue fácil la prédica del liderato del PIP. La persecución que se desató contra nuestro partido a lo largo y ancho del país se añadió a la represión que desde años antes había sufridoPartido Nacionalista.
Desde su fundación, el PIP se convirtió en la pared que sostendría el empuje de un proceso de transculturación que parecía inevitable. En la medida en que, a partir de las elecciones de 1948 y 1952, el partido logró escaños legislativos, así como la consolidación de un fuerte liderato local y casi una quinta parte del electorado favoreció el programa del PIP y apoyó sus iniciativas y su vocación democrática.
A partir de finales de la década de 1960, y durante las décadas posteriores del siglo XX, el nuevo liderato del PIP, bajo la dirección de Rubén Berríos Martínez, continuó la agenda de trabajo arduo que habían iniciado sus fundadores.
Desde la protección de nuestros recursos minerales contra la avaricia de los inversionistas foráneos, hasta le defensa del derecho al acceso de nuestras playas, y de un modelo económico y social que respondiera a los intereses de las grandes mayorías, el PIP se ha destacado como instrumento representativo de los intereses legítimos de nuestro pueblo.
A la altura de la tercera década del siglo XXI, y bajo el liderato de Juan Dalmau Ramírez, el país abraza la esperanza de la construcción de una Patria Nueva, y la culminación del bipartidismo como un mal que muy pronto superaremos.
Acompáñanos el próximo domingo, 18 de octubre en el Ponce Hilton desde el mediodía, a celebrar y conmemorar 80 años de este instrumento de lucha.
¡De la lucha a la victoria!


