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title: "Puerto Rico envejece: el reto de vivir con dignidad"
description: "Lea la columna de la presidenta de Proyecto Dignidad"
canonical: "https://www.metro.pr/opinion/2026/10/08/puerto-rico-envejece-el-reto-de-vivir-con-dignidad"
section: "Opinión"
author: "Nilda Pérez Martínez"
author_url: "https://www.metro.pr/autor/nilda-perez-martinez"
published: "2026-10-08T07:00:00.000Z"
updated: "2026-10-08T07:00:03.808Z"
tags: ["Puerto Rico"]
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# Puerto Rico envejece: el reto de vivir con dignidad

_Lea la columna de la presidenta de Proyecto Dignidad_

Por Nilda Pérez Martínez · Opinión · 2026-10-08T07:00:00.000Z

Puerto Rico envejece. Ante esta realidad surge una pregunta que debemos hacernos como sociedad: ¿estamos preparados para garantizar una verdadera calidad de vida a nuestros adultos mayores?

Hablar de calidad de vida en la vejez no puede limitarse al acceso a servicios médicos o a tener un lugar donde vivir. Envejecer con calidad significa hacerlo con dignidad, seguridad, autonomía, estabilidad económica, vínculos familiares y sociales, acceso a servicios esenciales y oportunidades para continuar participando activamente en la sociedad.

Muchos adultos mayores viven con ingresos limitados y dependen principalmente del Seguro Social, de alguna pensión o de los recursos acumulados durante sus años productivos. Sin embargo, esos ingresos deben cubrir alimentos, medicamentos, vivienda, energía eléctrica, agua y transportación. Cuando los ingresos permanecen prácticamente fijos mientras aumenta el costo de vida, su estabilidad económica se vuelve cada vez más vulnerable. Envejecer no debería significar tener que escoger entre comprar medicamentos, pagar la electricidad o adquirir alimentos.

A esto se suma el acceso a la salud. Una población de mayor edad requiere servicios capaces de responder oportunamente a condiciones crónicas, rehabilitación, salud mental, medicamentos y cuidados prolongados. Tener un seguro médico no es suficiente si conseguir una cita con un especialista toma meses o si la falta de transportación dificulta recibir atención.

Existe, además, una realidad que muchas veces pasa inadvertida: la soledad. La migración de hijos y familiares, la pérdida del cónyuge y de amistades, y las limitaciones de movilidad pueden provocar aislamiento social. Nuestros adultos mayores necesitan compañía, interacción y sentido de pertenencia. La salud emocional también es parte de la calidad de vida.

La vivienda y la transportación representan otros desafíos. Muchos desean permanecer en sus hogares, pero estos no siempre están adaptados a sus necesidades. De igual manera, dejar de conducir no debería significar perder independencia. Acudir al médico, comprar alimentos, visitar una iglesia o compartir con otros requiere alternativas de movilidad accesibles.

Pero sería un error mirar a los adultos mayores únicamente desde sus necesidades. La vejez no elimina la capacidad de aportar. Puerto Rico cuenta con adultos mayores con conocimientos, experiencia, destrezas y una enorme capacidad de servicio. Muchos desean continuar trabajando, emprendiendo, participando en sus comunidades, sirviendo como voluntarios y transmitiendo sus conocimientos a nuevas generaciones.

Por eso necesitamos una mirada integral. Gobierno, municipios, comunidades, organizaciones sin fines de lucro, iglesias, empresas y familias tienen responsabilidades complementarias. Necesitamos servicios de apoyo, viviendas adaptadas, transportación accesible, espacios comunitarios, oportunidades laborales flexibles y mecanismos efectivos para prevenir el abuso y el abandono.

Desde Proyecto Dignidad entendemos que atender el envejecimiento de nuestra población debe ser parte esencial de la discusión sobre el Puerto Rico que queremos construir. La dignidad de la persona no disminuye con los años. Debemos impulsar políticas públicas y acciones concretas que protejan a nuestros adultos mayores, fortalezcan su autonomía y reconozcan el valor de su experiencia y aportación.

Esto requiere también establecer prioridades claras en el uso de los recursos públicos. Procuraremos reducir gastos gubernamentales innecesarios o superfluos, incluyendo gastos excesivos en mercadeo, publicidad, servicios legales y consultorías, para dirigir mayores recursos a las necesidades de nuestra población envejeciente. El dinero público debe administrarse con responsabilidad, priorizando servicios esenciales, salud, vivienda, transportación, seguridad y programas que mejoren directamente su calidad de vida.

El envejecimiento no es un asunto exclusivo de quienes hoy tienen 65, 70 u 80 años. Debemos preguntarnos: ¿qué Puerto Rico estamos construyendo para los adultos mayores de hoy y para los que seremos mañana?

El verdadero reto no es que tengamos cada vez más adultos mayores. Es lograr que vivir más años también signifique vivirlos con dignidad, seguridad, propósito y calidad de vida.

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