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title: "Otro aniversario del huracán María: ¿Dónde estamos?"
description: "Lea aquí la columna del abogado estadista"
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section: "Opinión"
author: "Alejandro Figueroa"
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published: "2026-09-17T07:00:00.000Z"
updated: "2026-09-17T07:00:01.223Z"
tags: ["Puerto Rico"]
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# Otro aniversario del huracán María: ¿Dónde estamos?

_Lea aquí la columna del abogado estadista_

Por Alejandro Figueroa · Opinión · 2026-09-17T07:00:00.000Z

Este próximo 20 de septiembre se cumplen nueve años desde que el huracán María atravesó Puerto Rico y cambió nuestra historia. Para quienes lo vivimos, algunas imágenes permanecen intactas: la oscuridad que cubrió la Isla, las filas para conseguir combustible, la falta de agua y comunicaciones, los techos destruidos y comunidades enteras aisladas.

Nueve años después, la pregunta inevitable es: ¿dónde estamos?

La respuesta no admite simplificaciones. Puerto Rico ha avanzado significativamente desde aquel septiembre de 2017. Se han reparado viviendas, carreteras e instalaciones públicas; hay escuelas, hospitales, sistemas de agua y proyectos municipales en distintas etapas de reconstrucción; y, quizás más importante, contamos con una cantidad de recursos federales para reconstruir nuestra infraestructura que difícilmente volveremos a tener.

Pero tampoco podemos conformarnos. Nueve años después de María, demasiado de esa reconstrucción continúa sobre planos, contratos, procesos de permisos y expedientes administrativos, en lugar de haberse convertido en infraestructura terminada.

Los números ayudan a ponerlo en perspectiva. Según el Portal de Transparencia de COR3, para los distintos desastres Puerto Rico tenía asignados aproximadamente $42,866 millones bajo los programas de Asistencia Pública y Mitigación de FEMA. Cerca de $39,767 millones habían sido obligados, pero aproximadamente $13,398 millones habían sido desembolsados. A ello se suman aproximadamente $10,000 millones disponibles mediante CDBG-DR para atender la recuperación de los huracanes Irma y María.

Esto demuestra que el reto que enfrentamos hoy es distinto al de los primeros años después del huracán. Ya no se trata principalmente de identificar los daños, convencer al gobierno federal de su magnitud o lograr la asignación de recursos. El reto de esta etapa es convertir los fondos asignados y obligados en obras terminadas.

El sistema eléctrico es quizás el ejemplo más evidente. En junio de este año, la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno federal (GAO) concluyó que, a pesar de existir aproximadamente $14,000 millones disponibles para la recuperación y modernización de la red eléctrica, relativamente poco había sido desembolsado y pocos proyectos financiados con fondos federales habían sido completados. Entre los obstáculos identificados están procesos de revisión complejos, rotación de personal, dificultades relacionadas con el financiamiento y falta de certeza entre las entidades responsables de la reconstrucción.

Ese diagnóstico debe servirnos para mirar hacia adelante.

Primero, Puerto Rico necesita tratar la reconstrucción como lo que realmente es: uno de los proyectos de infraestructura más importantes de nuestra historia. Eso requiere continuidad administrativa, equipos técnicos capacitados y métricas públicas que permitan conocer no solamente cuánto dinero ha sido asignado u obligado, sino cuánto se ha convertido en proyectos contratados, en construcción y completados.

Segundo, tenemos que simplificar los procesos que están bajo nuestro control. La permisología, las subastas, la contratación, las revisiones entre agencias y los procedimientos de reembolso no pueden convertirse en obstáculos permanentes. La fiscalización rigurosa de fondos públicos es indispensable, pero fiscalizar y ejecutar no son objetivos incompatibles. El reto consiste precisamente en lograr ambos.

Tercero, debemos fortalecer la capacidad de ejecución de las agencias y municipios. Muchos proyectos requieren que el recipiente adelante recursos y posteriormente solicite reembolso a FEMA. Para municipios y entidades con limitada liquidez, esa estructura puede convertirse en un impedimento práctico aun cuando el dinero federal esté disponible. El Gobierno debe continuar desarrollando mecanismos que permitan cerrar esa brecha financiera y evitar que proyectos viables se detengan por falta de flujo de efectivo.

Cuarto, necesitamos mayor coordinación entre todos los componentes de la reconstrucción. FEMA, HUD, COR3, Vivienda, las agencias, los municipios, las corporaciones públicas y el sector privado tienen que funcionar como partes de un mismo esfuerzo. Cada revisión duplicada, cada expediente que cambia de manos y cada controversia administrativa que tarda meses en resolverse representa tiempo que Puerto Rico no recupera.

Hay señales positivas. COR3 informó que solamente durante el primer semestre de 2026 desembolsó más de $1,000 millones para proyectos de reconstrucción y mitigación. El Gobierno federal continúa obligando recursos para carreteras, puentes, instalaciones públicas, sistemas eléctricos y otras obras permanentes. La reconstrucción está ocurriendo. Lo que necesitamos ahora es acelerar su ritmo.

También debemos recordar que reconstruir no significa regresar al Puerto Rico del 19 de septiembre de 2017. Si después de invertir decenas de miles de millones de dólares terminamos con la misma infraestructura vulnerable que teníamos antes de María, habremos desperdiciado una oportunidad histórica.

La meta tiene que ser otra: una red eléctrica más confiable y resiliente; mejores sistemas de agua; carreteras, puentes y escuelas capaces de enfrentar futuros eventos; infraestructura de telecomunicaciones robusta; y comunidades preparadas para un clima que sabemos continuará poniendo a prueba nuestra capacidad de respuesta.

Cada aniversario de María provoca inevitablemente una mirada hacia atrás. Es justo recordar lo ocurrido, reconocer a quienes perdieron la vida y aprender de los innumerables errores cometidos antes, durante y después del huracán.

Pero nueve años después, nuestra responsabilidad principal tiene que ser mirar hacia adelante.

Puerto Rico ya consiguió algo extraordinariamente difícil: los recursos para reconstruirse. Ahora tenemos que demostrar que poseemos la capacidad institucional, administrativa y política para convertirlos en obras.

Cuando llegue el décimo aniversario de María, la conversación no debería ser sobre cuánto dinero todavía tenemos disponible. Debería ser sobre cuánto hemos construido.

Ese debe ser nuestro próximo objetivo.

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