Del escritorio de la editora: Una pausa, no una despedida

Una nueva etapa para seguir aportando al futuro del periodismo

Por Aiola Virella

27 ago, 4:00 am 3 min de lectura
Del escritorio de la editora: Una pausa, no una despedida
Aiola Virella + columnistas

La frase de Gabriel García Márquez que describe el periodismo como “el mejor oficio del mundo” podría sonar a hipérbole para algunos. Después de más de 30 años ejerciéndolo, doy fe de que no hay exageración en las palabras del maestro.

Y lo digo sin romantizarlo. Conozco también el alto costo personal que puede tener este oficio. Revelar, alumbrar asuntos que inciden en nuestras vidas y fiscalizar a los poderes incomoda. Y quien se siente incómodo, muchas veces, ataca. Buscar la verdad también supone largas jornadas. La noticia no tiene horario y quienes nos dedicamos a perseguirla sabemos cuánto puede invadir nuestros espacios personales.

Pero el periodismo también nos concede un privilegio extraordinario: ser testigos en primera fila de la historia.

Y si de privilegios se trata, debo considerarme afortunada por haber sido parte del equipo que dio vida a un nuevo medio de comunicación en Puerto Rico y haber contribuido durante casi 14 años a convertirlo en uno de los referentes informativos de nuestro archipiélago.

Metro Puerto Rico ha sido el proyecto más satisfactorio de mi vida periodística. Nos permitió demostrar que había espacio para el buen periodismo, pero también para innovar y dialogar con otros contextos globales. Cuando llegamos, en septiembre de 2012, Metro era una marca nueva en Puerto Rico, pero formaba parte de una red internacional de periodistas en América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia. Ese contexto me dio una oportunidad que pocos periodistas tienen: desarrollar, desde sus inicios, una estrategia editorial para Puerto Rico con una ventana abierta al mundo.

Casi 14 años después, es mucho lo que hemos logrado.

Incorporamos nuevas formas de contar historias sin renunciar al rigor ni a la búsqueda de impacto. Revelamos violaciones de derechos civiles, casos de corrupción que terminaron en convicciones y deficiencias en la prestación de servicios esenciales. Contamos aquel Verano de 2019 y fuimos puente para coberturas internacionales, desde la visita del papa Francisco a Cuba y el deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba hasta elecciones presidenciales estadounidenses. Tuvimos editores invitados como Bad Bunny y nuestras plataformas sirvieron también para mostrar el talento que nace en Puerto Rico.

Nada de eso habría sido posible sin los periodistas y profesionales que, durante estos años, hicieron suyo este proyecto y me concedieron el privilegio de liderarlos y, sobre todo, de aprender de ellos.

¿Qué mayor privilegio que haber participado en el nacimiento de un medio, liderar sus equipos editoriales, mentorear nuevas generaciones de periodistas y procurar cambios positivos para Puerto Rico a través de nuestras historias?

Ahora me corresponde hacer una pausa extensa en el ejercicio periodístico diario para servir al periodismo desde otro espacio.

Orgullosamente, formaré parte de la clase número 60 del John S. Knight Journalism Fellowships de Stanford University. Somos 13 periodistas y líderes de medios de distintas partes del mundo que tendremos la oportunidad de explorar soluciones a algunos de los grandes retos que enfrenta nuestra profesión. Ser la primera puertorriqueña seleccionada para este programa hace que la oportunidad tenga, para mí, un significado aún mayor.

Me voy a Stanford con más de tres décadas de experiencias, aciertos, errores, historias y preguntas. Sobre todo, con la certeza de que el periodismo atraviesa una transformación profunda y que quienes hemos dedicado nuestra vida a este oficio tenemos también la responsabilidad de ayudar a imaginar lo que viene.

Por eso, no veo este momento como una despedida del periodismo. Mucho menos de Puerto Rico.

Es una pausa para aprender, explorar y regresar con nuevas herramientas para seguir aportando, en la mejor de mis capacidades, al mejor oficio del mundo.