La idea zombi del gigantismo gubernamental en Puerto Rico
Lee aquí la columna del Catedrático Asociado en el Departamento de Economía de la UPR-Mayagüez
El economista australiano John Quiggin popularizó el concepto de “ideas zombis” para describir planteamientos que, dada la evidencia disponible, debieron haber sido enterrados hace tiempo, pero que por alguna razón todavía caminan entre nosotros. La creencia de que Puerto Rico tiene un gobierno gigantesco es un buen ejemplo de una idea zombi.
Con regularidad, varios comentaristas señalan que el empleo público representa una proporción alta del empleo en Puerto Rico. Según los datos más recientes del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, en Puerto Rico hay alrededor de 184,000 empleados públicos, o un 19% del empleo asalariado. De ahí, muchos saltan a la conclusión de que tenemos demasiados empleados públicos.
El argumento tiene varios problemas. Primeramente, si en lugar de tomarlo como porcentaje del empleo asalariado, lo tomamos como porcentaje del empleo total, la cifra es solo 16%. Esta es la forma en la que típicamente se mide internacionalmente. Según los datos más recientes de la OECD, correspondientes al 2025, a través de las 38 economías de mercado que la componen se observan grandes diferencias en el tamaño del sector público. En un extremo, Noruega tiene un 30.1%, Suecia un 28.2% y Dinamarca un 27.3%. De paso, estos países escandinavos aparecen con regularidad entre los países con mejores resultados en calidad de vida y desarrollo humano. Su experiencia demuestra que un gobierno grande puede coexistir con economías prósperas y buenos servicios. Al otro extremo, Japón, Chile y Corea del Sur tienen un sector público que representa menos de un 10% del empleo total. El promedio a través de la OECD fue de 18%. En otras palabras, es difícil argumentar que Puerto Rico, con un 16%, tiene una proporción muy alta de empleo público.
Por otro lado, una manera aun más apropiada de estudiar el asunto es considerar cuántos empleados típicamente requieren los gobiernos para atender a su población. Veamos algunos ejemplos. Según los datos más recientes de la OECD y el Banco Mundial, Estados Unidos tiene alrededor de 696 empleados gubernamentales por cada 10,000 habitantes. España tiene 668 y Canadá 1,015. Finlandia tiene 1,188; Islandia 1,390; Suecia 1,408; Dinamarca 1,467 y Noruega 1,575.
Para nuestra población de 3,185,000 habitantes, nuestro empleo público representa 577 por cada 10,000 personas. Al compararnos con los países mencionados anteriormente, esta cifra difícilmente cuadra con esa imagen de una empleomanía pública descomunal que nos quieren presentar.
En fin, la conclusión de que en Puerto Rico el gobierno es muy grande no cuadra con los datos. Esta idea persiste, a pesar de la evidencia en su contra, por un sesgo ideológico conservador que insiste en mantenerla viva.
Hay razones de sobra para estar disgustados con nuestro gobierno. La corrupción, el reparto de contratos y el uso de puestos públicos para premiar lealtades partidistas son problemas reales. La controversia reciente por los mensajes de texto atribuidos al Secretario de la Gobernación Francisco Domenech ha vuelto a exponer esa cultura política.
Ante esa realidad, anhelar menos gobierno puede ser una reacción inicial entendible. Sin embargo, despedir empleados públicos no crea los empleos privados que faltan. Cuando se recorta una agencia que ya funciona mal, el resultado suele ser más demora y peores servicios. En otras palabras, lo que nos urge no es paulatinamente transferir empleados del sector público al privado. Necesitamos rescatar nuestras instituciones públicas y construir un gobierno limpio, transparente y efectivo; con capacidad para prestar buenos servicios y para implementar buenas estrategias de desarrollo económico. La idea zombi de que el problema es que el gobierno es muy grande impide discutir seriamente estas tareas urgentes.