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title: "El carro estancado: balancear el papel o diseñar el desarrollo"
description: "Lee aquí la columna del vicepresidente de Proyecto Dignidad"
canonical: "https://www.metro.pr/opinion/2026/07/02/el-carro-estancado-balancear-el-papel-o-disenar-el-desarrollo"
section: "Opinión"
author: "Luis Yordán Frau"
author_url: "https://www.metro.pr/autor/luis-yordan-frau"
published: "2026-07-02T08:00:00.000Z"
updated: "2026-07-02T08:00:03.052Z"
tags: ["Puerto Rico", "Opinion o Columnas"]
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# El carro estancado: balancear el papel o diseñar el desarrollo

_Lee aquí la columna del vicepresidente de Proyecto Dignidad_

Por Luis  Yordán Frau · Opinión · 2026-07-02T08:00:00.000Z

Desde la perspectiva de la ingeniería automotriz, la eficiencia de un vehículo jamás se evalúa dejando el motor encendido en neutro dentro de un garaje y celebrando que el medidor de combustible marca “lleno”. Un auto está diseñado para moverse y transportar, vencer la resistencia del camino y llegar a un destino. Si el diseño del motor provoca que la mitad del tanque de gasolina se consuma únicamente en mantener el auto encendido con el acondicionador de aire funcionando mientras está estacionado, y otra parte sustancial se drena en aditivos costosos de dudosa calidad, estamos ante un colosal fallo de diseño. El vehículo consumirá todo su recurso sin avanzar una sola milla en la carretera. ¿Quién compraría un carro así? Tristemente, la contestación es que los votantes del pueblo de Puerto Rico lo comprarían. Me explico…

Lamentablemente, el liderato político tradicional de Puerto Rico prefiere celebrar que el carro está encendido, aunque la transmisión esté rota. Al concluir el plazo constitucional, la Asamblea Legislativa dio por terminada su sesión ordinaria aprobando, a toda prisa, el nuevo presupuesto general del país para el año fiscal 2026-2027, el cual asciende a la astronómica cifra de $13,180 millones. El gobierno celebra con bombos y platillos que este presupuesto representa el segundo consecutivamente balanceado ante la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), promoviendo la retórica de que estamos listos para recuperar la autonomía fiscal. ¿En serio? Veamos…

Cuando aplicamos la ingeniería de costos a este plano financiero, el optimismo que la administración nos quiere vender, y bastante caro, se desmorona por el peso de sus propias ineficiencias. En el sector comercial e industrial, existe una regla de oro administrativa: para que un negocio tenga la oportunidad de ser próspero y mantener capacidad de reinversión, sus gastos de nómina y beneficios no deben sobrepasar el 33 % de sus ingresos. Aunque el sector público opera bajo métricas sociales y no de lucro, la prudencia financiera debe ser un estandarte en el sector público así como en el privado. En este presupuesto, los poco más de $6,000 millones destinados estrictamente a la nómina pública y al pago de pensiones (_PayGo_) devoran cerca del 45.5 % del Fondo General.

El panorama es aún más severo cuando abrimos el bonete y miramos lo que este cuadre de papel esconde. Esos $6,000 millones no incluyen la gigantesca partida de servicios profesionales y contratos externos que tanta controversia han causado en el pasado. Si extrapolamos las tendencias factuales de presupuestos anteriores, donde las contrataciones externas suelen consumir entre $1,500 millones y $2,000 millones adicionales al año, descubrimos la alarmante realidad: cerca del 60 % de todo el presupuesto del país se consume exclusivamente en la grasa operacional y la burocracia del aparato central. Lo que nos presentan no es un plano estratégico para la modernización, sino un cuadro del mantengo gubernamental, un diseño presupuestario para mantener el carro estacionado gastando gasolina sin llegar a ningún lado.

Mientras el motor se consume en neutro con este 60 % de asignación presupuestaria, la zapata reglamentaria que el país necesita para producir sufrió un cortocircuito en el caótico cierre legislativo del pasado 25 de junio. En medio de la prisa de medianoche, medidas cruciales destinadas a reformar el maltrecho sistema de permisos y a viabilizar la agilidad mercantil fueron dejadas sobre la mesa para el mes de agosto. No se puede construir un país competitivo cuando la burocracia se traga los recursos y las leyes de desarrollo económico se despachan a la carrera o se congelan por inercia política.

La verdadera reingeniería gubernamental que defendemos en el Plan de Proyecto Dignidad exige un cambio radical en el diseño de nuestras finanzas públicas. El éxito de un presupuesto no se mide por la simetría de un libro contable certificado en la capital, sino por la velocidad y eficiencia con la que el dinero se transforma en carreteras seguras, en un sistema de salud ágil y en una infraestructura energética y de agua robusta. Es hora de dejar de gastar el combustible del pueblo manteniendo viva una maquinaria obsoleta basada en estructuras del siglo pasado, como mencioné en una de mis columnas anteriores, titulada “De la Ingeniería de la Frustración a la Ingeniería de la Eficiencia”. Apliquemos la ingeniería de la eficiencia para sacar finalmente el desarrollo de Puerto Rico de neutro y ponerlo en marcha.

### Más columnas por Luis Yordán:

- [Contabilidad en papel o flujo real: el error de diseño en el presupuesto del país](https://metro.pr/opinion/2026/05/28/contabilidad-en-papel-o-flujo-real-el-error-de-diseno-en-el-presupuesto-del-pais/)
- [¿Eficiencia o evasión? El fallo de diseño del P. de la C. 1176](https://www.metro.pr/opinion/2026/04/30/eficiencia-o-evasion-el-fallo-de-diseno-del-p-de-la-c-1176/)
- [El fin del gobierno papá, ¿por qué la reingeniería tiene que empezar en casa?](https://www.metro.pr/opinion/2026/04/09/el-fin-del-gobierno-papa-por-que-la-reingenieria-tiene-que-empezar-en-casa/)

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