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title: "Los Rough Riders y GAESA"
description: "Lee aquí la columna del abogado, director de la Fundación Nacional Cubanoamericana y Director de la Oficina de Transmisiones para Cuba (Radio y Televisión Marti 2010-2015)"
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author: "Carlos A. Garcia Perez"
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published: "2026-06-07T13:10:34.353Z"
updated: "2026-06-07T13:10:34.494Z"
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publisher: "Metro Puerto Rico"
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# Los Rough Riders y GAESA

_Lee aquí la columna del abogado, director de la Fundación Nacional Cubanoamericana y Director de la Oficina de Transmisiones para Cuba (Radio y Televisión Marti 2010-2015)_

Por Carlos A. Garcia Perez · Opinión · 2026-06-07T13:10:34.353Z

En el contexto de la pérdida de apoyo venezolano y presiones de Trump, el Grupo de Administración Empresarial S.A.(GAESA), la élite militar-empresaria, es clave. El conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba maneja las divisas críticas (turismo caído, remesas sancionadas), y su cohesión o fragmentación decidirá cualquier transición política.

GAESA se formó en los años 90 durante el “Período Especial”, como parte del “Plan de Perfeccionamiento Empresarial” impulsado por Raúl Castro. Absorbió empresas estatales y creó un imperio opaco bajo el Ministerio de las FAR (MINFAR).

Para comprender la magnitud del desafío que enfrenta Cuba, es necesario entender la estructura de GAESA. El conglomerado controla más del 70% de la economía de la isla y el 95% del sistema financiero, según informes de think tanks especializados. Incluye el turismo a través de Gaviota (más de 100 hoteles, marinas, agencias). También el Comercio minorista con CIMEX que maneja más de 70 empresas y 2.800 puntos de venta en divisas (tiendas MLC, gasolineras Cupet); Las remesas y finanzas a través de Fincimex, Banco Financiero Internacional, Orbit S.A. (controlan pagos de médicos en el exterior).

Opera como un “estado paralelo”. No rinde cuentas a la Contraloría General ni al gobierno civil, solo directamente a la cúpula militar. No se trata de una simple empresa, sino de un organismo complejo con intereses militares y políticos profundamente arraigados.

Las figuras clave son intencionalmente invisibles para proteger a sus gestores y a sus operaciones. Las rivalidades existen. Pero se manifiestan en formas sutiles de competencia por el control de rentas, influencia política y activos estratégicos. Todo ello velado por una capa espesa de opacidad.

### Nudo gordiano del sistema

En 2024, mientras el resto de la economía colapsaba y se hundía en la peor crisis de su historia, sus activos líquidos alcanzaron hasta 18.000 millones de dólares. Más recursos que las reservas de países como Uruguay o Costa Rica. Lo que posiciona a las Fuerzas Armadas, vía GAESA, como la facción dominante del régimen, con capacidad para sostener o bloquear cualquier transición política.

Sin embargo, el poderoso conglomerado muestra signos de agotamiento. Documentos filtrados revelan que, a pesar de sus enormes activos, GAESA ha sufrido pérdidas multimillonarias. Se estima que en un solo año “desaparecieron” alrededor de 5.000 millones de dólares de sus cuentas, en gran parte por el desplome del turismo y la mala gestión.

Merma que representa aproximadamente el 28% de sus activos líquidos estimados. Un golpe que reduce su capacidad para importar combustible, alimentos y piezas para la red eléctrica. Así como para inyectar divisas al sistema y contener la depreciación de la moneda.

La paradoja es evidente: un conglomerado que acumula reservas mientras el país vive apagones de hasta 20 horas diarias y desabastecimiento crónico. Una contradicción que alimenta el relato de que GAESA opera como un “Estado cleptocrático”. En el cual un puñado de generales maneja cuentas en paraísos fiscales superiores a las reservas nacionales de países vecinos. Mientras, a lo interno, la inversión favorece hoteles vacíos antes que a la salud y educación.

Analistas señalan que con los intereses de los 18.000 millones de activos se podrían cubrir anualmente el mantenimiento básico de la red eléctrica y las medicinas esenciales. Que esos fondos se hayan “quemado” en proyectos turísticos ruinosos refuerza la idea de que, en sí mismo, el conglomerado es EL problema.

GAESA además ha perdido el control sobre las remesas, (representó un golpe de 1.890 millones de dólares en 2024), más del 90% entra por canales informales. Pérdida de ingresos que, combinada con las pérdidas en el sector turístico y la exposición internacional de sus cuentas, aumenta la probabilidad de que algunos cuadros vean más racional negociar una transición que seguir atados a una estructura que consume miles de millones sin ofrecer salida.

Es la razón por la cual está en el epicentro del malestar social. Análisis recientes apuntan a que existe una percepción generalizada de que “hay dinero, pero no baja al pueblo”. Una desigualdad que erosiona la cohesión interna del aparato militar y abre grietas en un sistema que parecía monolítico.

### Líderes y rivalidades internas

Lastres Morera representa la continuidad tecnocrática del modelo, con trayectoria en inversiones inmobiliarias internacionales, navieras y servicios financieros. Sin embargo, su nombramiento carece de la legitimidad de sangre que tenía López Calleja. Lo que abre espacio a tensiones con el “círculo castrista” histórico.

Otros actores relevantes incluyen al general Luis Pérez Róspide, veterano administrador y antiguo director del grupo turístico Gaviota, considerado pieza clave en la expansión hotelera de las FAR. Otro nombre que suena es el del coronel Héctor Oroza Basutín, presidente de CIMEX, que controla flujos comerciales y minoristas críticos. Sin olvidar al ministro de las FAR, general Álvaro López Miera, quien, como hombre fuerte del aparato militar, tiene influencia decisiva sobre el conglomerado y actuaría como árbitro institucional en cualquier reorganización.

Las posibles rivalidades se dibujan entre la tecnocracia de Lastres y los veteranos de la vieja guardia. Entre quienes priorizan megaproyectos hoteleros y quienes abogan por reorientar recursos hacia energía y alimentos. Así como entre el núcleo duro que busca reimponer monopolios y mandos medios con vínculos en el sector privado informal.

El detonante de esta fisura sería simultáneamente externo e interno. Externamente, la presión de Washington focalizada en GAESA mediante sanciones selectivas y amenazas de excluir a sus dirigentes de un plan de reconstrucción valorado entre 40.000 y 60.000 millones de dólares. Internamente, la evidencia de que ya no pueden asegurar combustible, alimentos ni pago a cuadros medios, sumado al temor de que el descontento en las propias filas militares se desborde.

Cuba necesita una intervención de raíz dirigida a sacar profunda y ampliamente a los seudo lideres de la supuesta revolución. En otras palabras, se tienen que ir, fracasaron. Ellos los militares y miembros de GAESA son los responsables del precario estado en que se encuentra La Perla del Caribe.

La pregunta no es si GAESA puede mantenerse intacto (los números sugieren que no), sino si su fragmentación conducirá a una transición negociada o a un colapso desordenado. En ese escenario, figuras como Lastres Morera, Pérez Róspide u Oroza Basutín podrían convertirse en interlocutores de una “salida ordenada”, o, por el contrario, en guardianes de un núcleo duro cada vez más aislado. Como ha mencionado el Secretario de Estado Marco Rubio, está en las manos de los seudo lideres de la revolución como será el desenlace de esta trama.

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