Núremberg o La Fortaleza
Lee aquí la columna del fundador y expresidente del partido Proyecto Dignidad
Por César Vázquez
Después de que terminó la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se llevaron a cabo unos juicios en la ciudad de Núremberg para establecer responsabilidades personales e individuales sobre las atrocidades cometidas bajo Adolph Hitler y el régimen nazi. El argumento que repitieron muchos de los que materialmente y personalmente cometieron estos crímenes fue que “lo que hicieron estaba validado por las leyes del estado alemán y que estaban siguiendo órdenes”. La respuesta del tribunal fue que somos seres morales con una responsabilidad indelegable a la que no podemos renunciar, que tenemos una intuición sobre el bien y el mal que refleja una ley que es mayor que la del estado y que si siguiendo órdenes ejecutamos actos criminales, somos cómplices de los mismos. El concepto fundamental es que somos seres morales y que somos responsables de nuestros actos.
Parte importante de nuestra dignidad es actuar de acuerdo a nuestras convicciones. Actuar de acuerdo a lo que uno cree es respetarse a uno mismo. Son nuestra conciencia y Dios los árbitros finales. Si somos íntegros, si somos de una sola pieza y no tenemos dobleces de carácter, este principio aplica para todas las áreas de nuestra vida.
El ejemplo más reciente y dramático de la primacía de la conciencia sobre la conveniencia lo es la renuncia a la Secretaría del Departamento de Desarrollo y Comercio por parte de Sebastián Negrón Reichard. Detectó unas actuaciones irregulares que rayan en la ilegalidad en dos personas de su grupo de trabajo. Las destituyó y refirió el caso al Departamento de Justicia. Alguien a nivel de Fortaleza interfirió con su decisión y la desautorizó. Negrón Reichard interpretó esto como lo que es: una falta de respeto a su persona y una expresión de desconfianza en sus decisiones. Dentro de todas las consideraciones que pudieron influir en su decisión de renunciar, pienso que el respeto a sí mismo y a su dignidad fueron las más importantes. Con él se fue todo su equipo. La gobernadora dijo sentirse sorprendida. ¿Usted cree que yo le creo? ¿ Usted cree que Puerto Rico le cree? Diría RS…
El nuevo nombre de Fortaleza es Fuenteovejuna, entiéndase ese lugar donde ocurrió un crimen del cual nadie asume responsabilidad. La única persona que tiene la autoridad para ir por encima de un secretario de gabinete es la gobernadora o alguien que actúe en nombre de ella. Si la gobernadora no dio la orden, dándole credibilidad a sus declaraciones, entonces tuvo que ser el secretario de la Gobernación quien actuó más allá de sus atribuciones y, sin ser funcionario electo ni confirmado por el Senado, fue por encima de la decisión de un funcionario nominado por la gobernadora y confirmado por el Senado. Es el uso inapropiado del poder. La gobernadora debe pedirle la renuncia. Si no fue él, ¿quién fue?
Sin embargo, no creo que haya actuado sin estar convencido que su jefa lo iba a apoyar. ¿Por qué? Porque en esta administración, como en muchas administraciones anteriores, cualquier profesional que quiera brindarle servicio al pueblo de Puerto Rico tiene que renunciar a su criterio propio y tiene que permitir que el beneficio político del gobernador de turno vaya por encima. En otras palabras, tiene que renunciar a su dignidad y a su respeto propio. A eso le llaman lealtad al jefe, cuando realmente es servilismo. Esta es una de las razones por la cual mucho profesional capacitado no se hace accesible a trabajar en el gobierno. Sabe que cuando su criterio profesional choque con la imagen que el gobernador quiere proyectar, se quedó sin trabajo. Y es el secretario de la Gobernación quien ejecuta esta política, ‘the enforcer’. Lo terrible es que muchos se olvidan que tanto la que ostenta la primera silla ejecutiva como sus subalternos, al final del día, su jefe es el pueblo de Puerto Rico.
Mis respetos a Sebastián Negrón Reichard. La dignidad tiene mayor valor que un trabajo. Como cantaba la Lupe: “el día en que te dejé fui yo quien salió ganando”.
Más columnas por César Vázquez:
Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de VISION NEWS MEDIA, LLC.


