Presupuesto tardío y de la Junta
Lee aquí la columna de la representante por el Partido Independentista Puertorriqueño
Por Nelie Lebrón
El 18 de mayo, el gobierno radicó el proyecto de presupuesto en la Asamblea Legislativa, tardíamente como siempre, y siguiendo las directrices de la Junta de Control. Los presupuestos, y la seriedad con que se manejan, son un reflejo de las prioridades y la visión que los gobiernos tienen sobre el futuro.
La educación no es prioridad para esta administración. El Departamento de Educación no incluye mejoras en el área de tecnología, ni contempla el pago a la deuda de la carrera magisterial. La mutilación presupuestaria que enfrenta la Universidad de Puerto Rico tampoco es atendida. La crisis educativa es creada por la política de austeridad impuesta por la Junta de Control Fiscal (JCF) y nuestro estatus colonial. Este presupuesto hace muy poco para aliviar la carga y abandono que sufre la educación en Puerto Rico.
Nuestro sistema de salud está completamente vulnerabilizado. La excesiva dependencia de fondos federales nos hace susceptibles al cambio de políticas en Washington D. C. Esta administración no tiene un plan concreto para atender las dificultades presupuestarias que se avecinan. No sabemos qué pasará, en octubre, con los fondos de Medicaid que subvencionan el Plan Vital, poniendo en juego la salud y bienestar de miles en Puerto Rico. Por ello, desde el Partido Independentista Puertorriqueño, insistimos en un plan de salud universal.
Cuando el ciudadano de a pie transita por las calles, teme que su auto sufra daños causados por las condiciones de las carreteras del país. Pero el Departamento de Transportación y Obras Públicas recibirá solo la mitad de los fondos solicitados para atender este problema. Esta agencia solicitó $50 millones para repavimentación, pero solo recibirá $25.5 millones. ¿Cómo podemos decir que un presupuesto es suficiente cuando falla en lo básico? Luego de la espera, esta administración finalmente ha sometido un presupuesto que refleja los caprichos de la JCF y no las necesidades reales de educación, salud e infraestructura del pueblo puertorriqueño. La delegación del Partido Independentista Puertorriqueño ha sometido legislación seria para atender los problemas más fundamentales y apremiantes de nuestro país; mas no han sido atendidos por esta administración. Puerto Rico merece esperanza, buena gobernanza y un cambio que solo lo puede traer una Patria Nueva.
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