Rompiendo el estigma: la valentía de buscar ayuda psicológica

Lee aquí la columna de la licenciada en psicología

Por Myriam Pérez Ruiz

10 oct 2024, 4:00 am 2 min de lectura
Rompiendo el estigma: la valentía de buscar ayuda psicológica
Myriam Pérez Columnista

En el mundo vertiginoso y tecnológico de hoy, donde se nos exige aparentar fortaleza y perfección constante, iniciar un proceso de terapia psicológica es, sin duda, un acto de valentía.

A pesar de los avances en el ámbito de la salud mental, asistir a un profesional sigue siendo motivo de estigmatización para muchos. Frases como “ir al psicólogo es señal de debilidad” aún resuenan, perpetuando ideas erróneas y dañinas que frenan el acceso al bienestar emocional, tanto individual como colectivo.

Hoy, 10 de octubre, en el Día Mundial de la Salud Mental, es el momento perfecto para reflexionar sobre el estigma que rodea no solo las enfermedades mentales, sino el simple hecho de buscar ayuda. En Puerto Rico, esta reflexión es más urgente que nunca. Los efectos persistentes de la pandemia, los desastres naturales y la crisis económica han disparado los casos de ansiedad, depresión y otros trastornos mentales.

Sin embargo, el estigma actúa como una barrera invisible, impidiendo que muchos den ese primer paso hacia la terapia, por temor al juicio o la vergüenza. Esta barrera no es solo individual; es cultural y colectiva. Romper con este estigma no es solo necesario, es vital.

Garantizar que quienes necesiten apoyo lo reciban sin miedo ni prejuicios es una responsabilidad de todos. En un entorno que frecuentemente nos empuja a ocultar nuestras emociones o a fingir que todo está bien, acudir a terapia es un acto radical de desafío. Es un rechazo a la narrativa que nos obliga a suprimir nuestro dolor, y una afirmación de que merecemos sanar. Buscar ayuda psicológica no es una señal de fracaso, sino de fortaleza. Es un acto de coraje, porque significa enfrentarse a lo que más duele con la esperanza de vivir una vida más equilibrada, plena y auténtica.

Hoy más que nunca, reconocer la valentía de ir al psicólogo es un paso hacia una sociedad más justa, empática y resiliente.

Pero el verdadero cambio comienza con cada uno de nosotros. Al alzar la voz y romper el silencio, podemos derribar las barreras que aún persisten. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una decisión poderosa que nos libera y nos transforma. Cada vez que uno de nosotros elige sanar, abre el camino para que otros también lo hagan. Al buscar ayuda, no solo estamos cuidando de nuestra propia salud mental, sino que estamos ayudando a crear un entorno donde el bienestar emocional sea una prioridad.

Es hora de que la valentía de cuidar de uno mismo sea celebrada y que cada persona que necesita apoyo sepa que no está sola. Juntos, podemos romper el estigma, construir puentes hacia el bienestar y crear un futuro donde pedir ayuda sea visto como lo que realmente es: un acto de compasión y fortaleza. Porque merecemos una vida donde sanar no sea un lujo, sino un derecho para todos.

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