Columna de Lily García: Desmantelando por piezas
Aquel día, de camino de Ponce a San Juan, quise escuchar un CD de enseñanzas de uno de mis maestros espirituales. Llevaba días con la mente a millón…
Por Lily García
Aquel día, de camino de Ponce a San Juan, quise escuchar un CD de enseñanzas de uno de mis maestros espirituales. Llevaba días con la mente a millón, disparando como loquita de día y de noche. No sé si era por las hormonas o el poco tiempo que había tenido para sentarme a meditar, pero el chachareo mental lo tenía en high.
Pensé que las palabras del monje me ayudarían a enfocarme, pero a los dos minutos de estar oyendo el CD me di cuenta de que no había escuchado nada. Mi mente andaba pajareando entre un nuevo proyecto al que le estoy tratando de dar forma y la tristeza profunda que me arropa cuando de vez en cuando siento el deseo de llamar a papi por teléfono para inmediatamente darme cuenta de que ya no está. Pero quería enfocarme, así que volví a poner el CD desde el principio. De primera intención me ocurrió lo mismo, la mente se me fue a Peking. Pero rápidamente volví y fue entonces que una historia que narraba el maestro atrajo mi atención.
Hablaba de un campesino en el Tibet que había viajado a conocer la capital y el castillo más grande de la ciudad. La estructura estaba rodeada de columnas gigantescas que permitían muy poca visibilidad desde afuera. Así que el hombre, curioso al fin, intentó meter la cabeza entre dos columnas y se quedó atascado entre ellas. “¿Y cómo vamos a sacarlo de ahí?”, decían los curiosos. “Pues primero tenemos que averiguar cómo entró”, dijo alguien en son de broma, “porque de la misma forma que entró tendrá que salir”.
El monje dijo haber escuchado esta historia toda su vida, y cómo esta era utilizada para describir el proceso que debemos utilizar para quitarle a la mente el control que tiene sobre nosotros. “Para saber cómo controlar esa emoción o pensamiento negativo”, dice Sogyal Rinpoche, “primero tenemos que averiguar cómo llegó allí”.
Uno de los beneficios de la meditación es que nos entrena a observar la mente para darnos cuenta de cuando esta nos tiene atascados en ciertas reacciones o pensamientos recurrentes. La única forma de salir de ellos es desmantelando esa mente por piezas, como haría un mecánico con un vehículo de motor, hasta encontrar el problema raíz que tiene todo el resto del sistema paralizado.
¿Quieres una mente más saludable y menos emociones tóxicas? Antes de reaccionar a un pensamiento o emoción, pregúntate de dónde viene. ¿Cuál es la verdadera raíz de este coraje? ¿Cuál es la verdadera fuente de este miedo? Seguramente no tiene nada que ver con el momento que estás viviendo. Averigua cómo llegaron allí y descubrirás cómo sacarlos.
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