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title: "Columna de Melissa Santos: Lactancia y sexualidad"
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section: "Opinión"
subsection: "Blogs"
author: "Melissa Santos"
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published: "2015-10-26T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-19T05:01:53.690Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
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# Columna de Melissa Santos: Lactancia y sexualidad

_Con la llegada de un nuevo miembro a la familia, en este caso un bebé, muchas cosas cambian. La relación de pareja pasa por un proceso de ajustes y adaptación…_

Por Melissa Santos · Opinión / Blogs · 2015-10-26T03:00:00.000Z

Con la llegada de un nuevo miembro a la familia, en este caso un bebé, muchas cosas cambian. La relación de pareja pasa por un proceso de ajustes y adaptación a ese nuevo integrante. Todas las atenciones de la madre se centran en el cuidado del recién nacido. Como muy bien lo explica este refrán: “No tiene ojos para otra cosa que no sea el bebé”.  Y esto le sucede, no tan solo a las madres que amamantan, sino a todas. Una de las preocupaciones de la pareja luego de la llegada del bebé es cómo será su intimidad. Ciertamente después del parto se producen muchos cambios biológicos en la mujer.

La madre, luego del parto, experimenta cambios hormonales en su cuerpo. Los niveles de progesterona y estrógenos bajan, estas hormonas son las responsables de la libido y la fertilidad. Se comienza a secretar prolactina (la succión del bebé la estimula), lo que reduce la capacidad reproductiva y a su vez el deseo sexual. Es así como el proceso hormonal del postparto reduce y hasta inhibe el deseo sexual de la madre. Es por esto que la mujer que amamanta durante los primeros seis meses está en una situación parecida a la menopausia, hormonalmente hablando. Y esto como consecuencia produce signos comunes como sequedad vaginal entre otros.

Luego de los seis meses del nacimiento del bebé, la madre comienza a recuperar los niveles de progesterona y estrógeno. Esto no quiere decir que a partir de los seis meses los niveles hormonales estarán igual que antes del embarazo pues cada mujer experimentará su propio proceso hormonal. No solo los factores hormonales producen cambios en el deseo sexual de la mujer. Hay otros factores que influyen como explica la Dra. Ana Parrilla: “Existen otros factores negativos inherentes al parto, como el dolor de una episiotomía o de una cesárea, o sentimientos de frustración, fracaso o vulnerabilidad provocados por una mala experiencia con el parto. La autoestima lesionada aporta poco al deseo sexual en una mujer. Este reglón es, desgraciadamente, muy común entre nuestras madres, dada la medicalización y deshumanización del parto en Puerto Rico”.

Esta falta de deseo sexual no solo ocurre en la mujer, los hombres también experimentan cambios con la llegada del bebé. Obviamente no igual que la mujer, pues ellos no pasan por cambios hormonales, ni tampoco son quienes alimentan al bebé, pero sí pasan por los cansancios y las preocupaciones que surgen en esta etapa de ser padres. Lo importante es que el hombre comprenda y conozca las razones de esta reducción de deseo sexual en su pareja y que ambos lo dialoguen para pasar esta etapa sin que suponga una crisis.

Mi experiencia con la episiotomía en el primer parto fue traumática y extremadamente dolorosa, tenía veintiún puntos y pensaba que jamás volvería a tener relaciones sexuales y se me hizo difícil por el dolor  que me causaba. En cambio en mi segundo parto a penas me cogieron siete puntos y la diferencia en cuanto al retorno de la actividad sexual fue mucho más rápido que en el primer parto. Además de los factores hormonales la experiencia del parto, el postparto, la lactancia y todo lo que conlleva cada uno de estos momentos, incluyendo el área emocional, influyen en la reducción del deseo sexual. Es por esto que recalco que el embarazo, el parto, la lactancia y la maternidad en sí requieren de aprendizaje para conocer todos los procesos por los que nuestro cuerpo enfrenta además de los cambios emocionales, sociales y físicos que producen todas estas etapas. No debemos nunca sentirnos mal o culpables por la falta o reducción de deseo sexual durante estas etapas de la vida, porque es normal. Ahora bien, lo importante es como parejas estar consientes de lo que está ocurriendo y trabajarlo juntos en pro de fortalecer la relación y crecer juntos ya no como dos sino como tres (o más si hay más hijos).

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