Columna de Lily García: Libérate de ese revolú

La segunda de las siete leyes universales es la de la correspondencia. Nos dice que existe una relación entre el mundo físico, espiritual y mental. Su lema es…

Por Lily García

14 sept 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

La segunda de las siete leyes universales es la de la correspondencia. Nos dice que existe una relación entre el mundo físico, espiritual y mental.  Su lema es: “Como es arriba, es abajo; como es afuera, es adentro”.

Como fiel creyente de estas leyes, le encontré el sentido al artículo que leí acerca de una técnica de organización de espacios externos que ha introducido al mundo la joven japonesa Marie Kondo.  En su popular libro La magia del orden, la consultora en organización plantea un método sencillo para ayudarnos a ser más felices liberándonos de todo aquello que tenemos regado por ahí y nos resistimos a dejar ir.  En buen puertorriqueño, organiza ese revolú externo para abrirle la puerta a un mayor bienestar interno: “como es afuera, es adentro”.

Yo que estoy reorganizando una casa luego de haber terminado una relación de quince años, entiendo perfectamente lo que se siente cuando comenzamos a encontrarnos con cosas que nos despiertan sentimientos conflictivos.  Hay objetos que al verlos, por un lado, te rompen el corazón y, por el otro, quisieras conservar para recordarte que lo que hubo una vez fue real.  Pero la pregunta que nos sugiere esta joven que hagamos cada vez que nos resistimos a soltar algo es la siguiente: “¿Esto te hace feliz?”.

Fíjense que ni siquiera nos está preguntando si eso es necesario en nuestras vidas.  Sencillamente nos pone a cuestionarnos si eso nos hace feliz ahora, en este momento.  Es increíble lo que una pregunta tan sencilla te puede hacer descubrir.  Y la mayoría de las cosas que guardamos, por la razón que sea, no nos hacen felices para nada. ¿Por qué entonces agarrarnos a ellas?  ¿O es que tenerlas nos brinda una falsa seguridad?   

Una de las cosas que he aprendido a soltar con los años es un libro. Si no fuera así, tendría tres habitaciones/bibliotecas en mi casa.  Hay personas que me han dicho que jamás regalan sus libros.  Yo lo hago constantemente.  La única excepción son libros que me sirven de referencia y a los cuales regreso a lo largo de los años.  Pero todo lo demás, y especialmente si el libro me gustó, lo paso para adelante. 

La ropa es otra cosa que se nos hace difícil soltar.  Si hay algo en tu clóset que no te has puesto en años, hay una gran probabilidad de que nunca te lo vas a volver a poner.  Abre ese armario y empieza a liberarte desde adentro para que dejes espacio a que entre nueva energía.  Te invito a que hagas ese mismo ejercicio en cada espacio de tu hogar.  Verás que, si sueltas los apegos, organizarás tus revoluces externos y balancearás los internos.