Columna de Olvin Valentín: Una mirada a la junta
La estructura y composición de la junta de directores de una organización sin fines de lucro la establecen los Artículos de Incorporación o los estatutos…
Por Olvin Valentín @olvinvalentin
La estructura y composición de la junta de directores de una organización sin fines de lucro la establecen los Artículos de Incorporación o los estatutos corporativos. La Ley General de Corporaciones de Puerto Rico no fija un número mínimo de miembros de una junta de directores. Prevalece lo que establezcan los documentos de organización y, en su defecto, las disposiciones de la ley. No hay un número mágico, pero hay que considerar que mientras más grande la junta, más recursos y tiempo conlleva su funcionamiento y el apoyo administrativo.
Por otro lado, aunque no es un requisito legal para el funcionamiento de una organización sin fines de lucro tener un número específico de miembros en su junta, algunas agencias de gobierno imponen requisitos sobre la composición de la junta. El IRS y el Departamento de Hacienda, por ejemplo, para conceder la exención contributiva exigen que la junta tenga como mínimo 3 miembros: presidente, secretario y tesorero. A continuación las responsabilidades básicas de cada uno:
- El presidente dirige las reuniones y labores de la junta, nombra presidentes de comités de trabajo, colabora de cerca con el director ejecutivo en la administración de la entidad y en ocasiones actúa como portavoz para la organización.
- El secretario mantiene los récords de la organización, toma minutas de las reuniones de la junta, distribuye las minutas de reuniones anteriores y anuncia las fechas de las próximas reuniones. También certifica determinaciones de la junta y emite resoluciones corporativas.
- El tesorero supervisa los aspectos financieros de la organización, redacta reportes regularmente para presentarlos en las reuniones de la junta y sirve de presidente del comité de finanzas.
Por otro lado, algunas organizaciones permiten que su director ejecutivo o directora ejecutiva sirva en la junta como miembro “ex officio”, sin derecho a voto.
Lo importante al hablar de la junta de directores es que sean personas comprometidas con la organización y que sepamos que van a ayudar y aportar al desarrollo de la misma. Muchas organizaciones enfrentan el problema de tener una junta de directores desmotivada, poco productiva o incluso inoperante. Por ello, motivar a la junta de directores es una tarea esencial de todo líder de organizaciones sin fines de lucro, manteniendo a los miembros de la junta siempre informados, de modo que puedan tomar decisiones bien pensadas y hacer recomendaciones apropiadas para la sana administración de la organización.
En ocasiones, la tarea más difícil del director ejecutivo o el presidente de la junta es mantener a todos los demás miembros de la junta activamente involucrados, participando de las reuniones, manteniéndose al tanto de los asuntos y las finanzas y contribuyendo a las gestiones y desarrollo de la organización.
Si le prestamos especial atención a cómo desarrollamos nuestra junta de directores podemos evitar el fracaso de nuestras organizaciones.

