---
title: "Columna de Armando Valdés: Apagando el Morro"
description: "Nota del autor: Esta es la quinta y última entrega de una serie sobre mis impresiones de Cuba durante un viaje reciente al hermano país."
canonical: "https://www.metro.pr/opinion/2015/08/07/columna-armando-valdes-apagando-morro"
section: "Opinión"
subsection: "Blogs"
author: "Armando Valdés @armandovaldes"
author_url: "https://www.metro.pr/autor/armando-valdes-armandovaldes"
published: "2015-08-07T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-19T14:27:50.727Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
---

# Columna de Armando Valdés: Apagando el Morro

_Nota del autor: Esta es la quinta y última entrega de una serie sobre mis impresiones de Cuba durante un viaje reciente al hermano país._

Por Armando Valdés @armandovaldes · Opinión / Blogs · 2015-08-07T03:00:00.000Z

Estados Unidos es una presencia constante en las calles habaneras. No es para menos. Luego de seis décadas de extrañamiento, la discusión a la mesa de cualquier cubano inevitablemente llega a ese punto cuando —con grandes esperanzas— se habla del fin muy próximo del bloqueo económico que muchos responsabilizan por las carencias que enfrenta el pueblo.

Sin embargo, aunque demuestran un alto grado de sofisticación en la discusión de las relaciones entre las dos naciones, tienden a pensar en ambas como si tomaran sus decisiones bajo la dirección de un solo líder guiado por criterios de estricto razonamiento lógico. Así pues, creen que la apertura de Obama hacia Castro tendrá como consecuencia natural que el presidente de EE. UU. levante las restricciones comerciales.

Para nosotros, el error de su acercamiento es evidente. Aunque el ejecutivo lo quiera, el Congreso, ahora dominado por el Partido Republicano, tendría que actuar para restablecer el tráfico mercantil entre ambos estados. Dentro de esa dinámica política y dada la cercanía de las elecciones presidenciales, es poco probable que se tome esta determinación en el corto plazo.

Aun así, la presencia incorpórea estadounidense se siente en otras manifestaciones populares. Lo que antes habría sido impensable, ver la bandera de EE. UU. en la vestimenta que estilan los cubanos ahora es tan común como antes era dirigirse a un desconocido con el ya inutilizado saludo de “compañero”.

Los más jóvenes, en particular, responden ansiosos al llamado silente del vecino del norte. Aunque el empresarismo ha abierto nuevas oportunidades y poco a poco se percibe una mayor apertura del Gobierno a la crítica, la juventud todavía se siente atrapada. Percibí temor entre estos de ser descubiertos esbozando ideas contrarias al dogma de la revolución y las restricciones al acceso a los medios sociales y a la internet, decepciona a quienes serían sus usuarios más voraces.

La apertura que sí se ha dado en ocasiones es hasta objeto de mofa. Los telediarios y periódicos ahora frecuentemente hacen públicas las denuncias de ciudadanos acerca de la calidad de los servicios básicos, como el de energía eléctrica o agua potable. Para un joven observador, basta con una pizca de cinismo para ver el absurdo detrás de un medio, propiedad del Gobierno, dando espacio a que un ciudadano se queje de otra empresa, propiedad del mismísimo Gobierno.

Y así muchos jóvenes les ven la costura a los cambios que se han dado en años recientes y los describen como cosméticos o meras válvulas de escape para regular la frustración acumulada dentro de la olla de presión que es Cuba.

Poco interesados en la política y en las luchas revolucionarias de la generación de sus padres, buscan inventarse algo que les permita mejorar su situación económica o consideran abandonar el país. En contraste con los cuentapropistas de mayor edad con los que hablé, el joven no ve el valor en continuar sacrificándose para construir un nuevo futuro para un país que sienten les pone una camisa de fuerza a sus aspiraciones individuales. Muchos, preparados en carreras de gran demanda en el exterior, contestan felices el canto de sirena de países como Canadá, con la meta siempre en mente de  llegar, en algún momento, a EE. UU., donde un familiar o amistad les espera.

Como me dijera un amigo cubano, la broma más frecuente entre sus colegas de carrera —de los cuales ya, de por sí, quedaban pocos— era que el último en irse se encargará de apagar el Morro.

---

Contenido de Metro Puerto Rico. Versión canónica en HTML: https://www.metro.pr/opinion/2015/08/07/columna-armando-valdes-apagando-morro — al citar o enlazar, usar esa URL.
