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title: "Opinión: Mi angustia con el okis"
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canonical: "https://www.metro.pr/opinion/2015/01/14/opinion-mi-angustia-okis"
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author: "Dennise Y. Pérez @denniseypr"
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published: "2015-01-14T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-20T21:35:21.628Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
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# Opinión: Mi angustia con el okis

_Es casi mitad de enero y puedo sonar tarde para hablar de resoluciones de Año Nuevo. A veces se me ocurren los temas y ya ha pasado el tiempo de escribir de…_

Por Dennise Y. Pérez @denniseypr · Opinión / Blogs · 2015-01-14T03:00:00.000Z

Es casi mitad de enero y puedo sonar tarde para hablar de resoluciones de Año Nuevo. A veces se me ocurren los temas y ya ha pasado el tiempo de escribir de ellos, así que los guardo en mi memoria para cuando sea pertinente, y a veces se me olvidan. Este tema creo que aún tiene break. Quizás así me evito varias úlceras y salvo unas cuantas más ajenas.

Tengo claras mis resoluciones de Año Nuevo. Bah, no me gusta llamarles resoluciones, sino necesidades. Las pinto personalmente como necesidades urgentes a ver si por lo menos cumplo con la mitad. Tengo que volver a la pista, porque con este ritmo de vida no hacerlo es un riesgo a la salud. Tengo que organizarme financieramente y me encantaría volver a leer con la frecuencia de antes. Las tres necesidades anteriores son cosas que me causan un vacío personal y un cortocircuito mental en algún momento del año.

Quiero dedicarle más tiempo a mi familia. Eso también me urge, porque estoy viviendo cosas hermosas y quiero saborearlas y disfrutarlas de rabo a cabo y sin cargo de conciencia. Quiero hacer un viajecito espiritual. Porque Manresa está chévere, pero me queda muy cerca. Quiero aprender otro idioma, porque quiero ir a Europa mirando a la gente a la cara y sin el libro de los dummies en la mano.

En fin, quiero comer vegetales, comer libros, cuadrar la chequera, parlar francés y hacer yoga.
 Y en el proceso voy a pedir fervientemente por las resoluciones de mis amigos y conocidos.  Yo quiero que sean felices y que vivan un 2015 lleno de plenitud.

El 31 de diciembre me puse a pensar en las clichosas resoluciones y deseé egoístamente que algunos amigos y conocidos míos tuvieran algunas que me beneficiaran. Por ejemplo, una fantasía muy grande que tengo es que todo ser humano que conozco elimine de su vocabulario las palabritas recién acuñadas amiguis, okis y besis.  Lo sé. Quizás este deseo me convierta en una de las personas más amargadas que usted conoce, pero, créanme, soy portavoz de otras almas que piensan lo mismo, pero que no tienen cómo decirlo. Sufren y purgan en silencio.

¿En qué momento terminar nuestras palabras con el dichoso -is nos convirtió en seres humanos más tiernos? He tenido grandes sorpresas con esto. Gente que considero respetable me han respondido, por ejemplo, mensajes de textos con un “okis, amiguis”.  ¿Qué, quééé? A fin de año dediqué una porción de mi recuento mental de deseos a ellos. Es que yo no quiero ser amiguis de nadie y no me apetecen los besis. No los entiendo. No los aprendí ni con titi Chagua, ni con Pacheco, ni con el tío Nobel, y mucho menos en Plaza Sésamo. Todo lo contrario.  Ahí aprendí a hablar con precisión y con propiedad.

Hace unos días le pedí a un empleado de WalMart que me dirigiera, por favor, al área de los electrónicos. Era un muchacho corpulento, alto, serio, de esos que hasta intimidan un poco. Y cuando abrió la boca me dijo: “Claro que sí, ‘amiguis’”. BOOOOOOM!  Creo que notó la sorpresa en mi rostro. Para mí esas expresiones son un atentado al idioma y hasta a la confianza. ¿Acaso tú fuiste conmigo a kínder?

Estoy segura de que hay gente leyendo esto pensando que soy una exagerada. ¡Quizás! Hay gente que piensa que debo usar este espacio para resolver todos los problemas del mundo sin tomar en cuenta que la cotidianidad es en sí misma un problema y que requiere muchas veces que se maneje con humor para superarla. Bueno, a mí me supera que me digan “amiguis” y que me envíen “besis”. ¿Qué les puedo decir? ¡Mi mamá nunca me dejó decir “juegar”! ¡Breguen con eso!

Para terminar el desahogo, sería bueno también que la gente decida no invitarme a jugar jueguitos en redes sociales. Me arrodillaría ante sus pies. Ríndanse. ¡Ni compro dulces ni ordeño vacas! ¡Déjense de jod@#!

No. No seré en el 2015 más papista que el papa.  No dejaré de ser yo, pero no me presionen. No quiero “besis” ni “cariñis”. ¿OKIS?

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