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title: "Opinión: Gracias… porque sí"
description: "Así que mañana comemos pavo. Y con el pavo, comienza para muchos la Navidad. Y con la Navidad comienza la locura de la compradera. Si Dios lo permite, yo…"
canonical: "https://www.metro.pr/opinion/2014/11/26/opinion-gracias"
section: "Opinión"
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author: "Dennise Y. Pérez @denniseypr"
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published: "2014-11-26T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-21T02:38:43.189Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
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# Opinión: Gracias… porque sí

_Así que mañana comemos pavo. Y con el pavo, comienza para muchos la Navidad. Y con la Navidad comienza la locura de la compradera. Si Dios lo permite, yo…_

Por Dennise Y. Pérez @denniseypr · Opinión / Blogs · 2014-11-26T03:00:00.000Z

Así que mañana comemos pavo. Y con el pavo, comienza para muchos la Navidad. Y con la Navidad comienza la locura de la compradera. Si Dios lo permite, yo mañana comeré pavo, trataré de que me comience la Navidad y no me volveré loca comprando.

Comeré pavo por eso de cumplir con la tradición que inventaron todos menos los peregrinos, porque jurao’ que los peregrinos, los de verdad, los que llegaron de Europa a Plymouth no comieron pavo. Yo, por mí, como corned beef con guineítos. Si es que empezó la fiesta, que empiece como más me gusta.

Y como todo en la vida, cuando tiene que ver con la historia, las monedas tienen dos laditos. Está el agradecido y está el resentido. Pero como en el caso de los puertorriqueños, han pasado tantos años que ni recordamos cómo fue que nos descubrieron y nos conquistaron en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estamos como que eternamente agradecidos de que llegaron a nuestras costas aunque nos hayan arrebatado bienes, gente, recursos, y en muchos casos, dignidad.

Es tarde ya en mi vida para cuestionarme las razones de mi hispanidad. De hecho, siento demasiado orgullo de ser hispana aunque no precisamente por las formas de haberme convertido en ello. Es más, creo que no me quedaría bien otra cosa. (No me presionen. Mi ideología no me quita lo que soy.)

Pero comer pavo es el inicio social de muchas cosas en nuestra cultura. Es el inicio para muchos de la Navidad. Para muchos, pero me refiero en sus corazones, porque según las tiendas comerciales yo estoy bien tarde y la Navidad comenzó hace dos meses. En mi caso, al parecer, ni mi corazón ni mi bolsillo están al día.

Aunque soy fiestera por naturaleza no soy muy navideña en todo el sentido de la palabra. No estoy todo el año comprando regalos ni adornos. Ver a la gente “normal” haciéndolo me provoca demasiada ansiedad y siento hasta un grado de impotencia.

Este año, por muchísimas razones especiales, quiero que mi Navidad sea diferente. Tanto es así que por primera vez me inclino a comprar un árbol navideño. Pero uno grande, peposo, que de verlo diga “esta mujer es feliz”. Desgraciadamente, dada mi falta de costumbre con los arbolitos, no sé ni cómo empezar y tengo cero arte para hacerlo.

Yo veo esas cosotas bien montás y quiero mandarle un friend request a Martha Stewart. No tengo ni idea de cómo se montan los arbolitos en el techo del carro. Y los veo pasar por mi lado en el expreso y sólo les deseo que lleguen bien a destino. Y que hayan unas manos hábiles para hacerlo lucir. Hace unos días puse en Facebook que no sabía cómo empezar a bregar con el asunto. Descubrí muy rápidamente que tengo tanta gente buena alrededor. Todos dispuestos a darme un consejo, a hacerme la listita de todo lo que necesito. Divinos todos, pero nadie se ofreció a ayudarme.

Estoy preparándome para la Navidad este año de una manera diferente. No es que sea la primera vez que soy feliz, pero voy entendiendo el significado que adquieren las cosas dadas las experiencias de la vida. Siento que mi vida está cambiando de una manera maravillosa. Y quiero empezar mis navidades con mi arbolito puesto y mi pavo en la mesa, porque aunque el origen esté prostituido y medio retorcido, según la historia,  hoy más que nunca pienso que es necesario ser agradecido y alegrarse de estar vivo.

Quiero dar gracias porque Dios me bendijo con grandes noticias y oportunidades este año. Doy gracias porque mi familia está unida y creciendo. Porque vivo en esta Isla que aunque muchos critican e insisten en diabolizar, es mía, y la adoro.  Mañana daré gracias por cada uno de los que salen a trabajar diariamente, destruyendo el mito del vago y del recostao. Daré gracias por cada buen líder que sale a la calle para mejorar nuestro rumbo.

Daré gracias por el privilegio que me ha dado mi profesión y mi vocación y daré gracias por cada uno de ustedes que me lee. Que a veces se expresan en desacuerdo, pero que me leen y me consienten. Y pediré que Dios nos dé paz como pueblo.

Usted coma pavo, ponga el árbol y no se amanezca para pelearse ridículamente en el black friday. El plasma no se va a ir de ahí. Su paz, sí.

No importa si usted cree o no cree. Todos los días son buenos para dar gracias.  Y a nosotros nos urge ser agradecidos. Dé gracias, aunque sea porque sí.  Y “nos leemos” el próximo miércoles… si es que no me he electrocutado montando el árbol. Ya les contaré.

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