Opinión: El poder de los buenos deseos

Por Lily García

31 mar 2014, 11:00 pm 2 min de lectura

Cuando a David lo llamaron para que pasara por los estudios de la estación de radio en Des Moins, Iowa, que él siempre escuchaba,  jamás pensó que una de las locutoras de la estación estaría leyendo una carta de su esposa.  Y es que Brenda había muerto hacía dos años.

Esta historia de amor y agradecimiento que trasciende la muerte recorrió el mundo entero cuando fue publicada el año pasado.  Y decidí compartirla luego de escuchar a una persona decirme que no creía en el amor “incondicional”, ya que, según ella, todo amor viene con condiciones.   Pero la historia de Brenda y David me recuerda  que ese tipo de amor sí es posible.

La mujer había fallecido en 2011 a consecuencia de cáncer en los ovarios dejando huérfanos a cuatro varones entre los tres y los doce años.   Antes de morir, Brenda le dejó una carta a su mejor amiga con instrucciones específicas de que la enviara a la estación de radio que ellos siempre escuchaban una vez su esposo encontrara la felicidad con una nueva pareja.  Sí, ella no solo sabía que eso ocurriría algún día, sino que quería que ocurriera.  La amiga debería esperar hasta antes de las Navidades, época en la cual la estación de radio siempre hacía un concurso para concederles sueños navideños a sus radioescuchas.  El momento se dio dos años después de la muerte de Brenda, cuando su esposo se comprometió con Jane, una mujer divorciada y madre de dos hijos.

Cuando la locutora radial comenzó a leer la carta al aire, David no pudo contener el llanto.  Aun desde la tumba, Brenda estaba regalando amor.  En la carta ella pedía tres cosas. Lo primero sería una noche de fiesta, comida, tragos y música para el grupo de profesionales de la salud que la cuidó en el hospital oncológico donde estuvo internada “por todo lo que hacen por los pacientes de cáncer que se encuentran todos los días”.

Continuó pidiendo un día completo de spa para el nuevo amor de su esposo, entendiendo que “ella se lo merece por convertirse en madrastra de mis cuatro niños… Háganla sonreír y que sepa lo mucho que aprecio su esfuerzo”.  Y su tercer deseo fue que consiguieran un viaje de vacaciones donde pudiera ir toda la familia.  La estación de radio complació sus tres deseos.

Brenda no permitió que el sufrimiento físico y emocional que tuvo que haber sufrido le robara su capacidad para la generosidad y el agradecimiento.  Y sus buenos deseos se convirtieron en inspiración para miles que ni siquiera la conocimos.  Sí, el amor incondicional existe. Pero tú escoges si lo haces una realidad en tu vida.

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