Opinión: Entre la testosterona y la luz
Hablemos claro. El issue central en la pugna por la reforma energética es uno: quién tiene más testosterona.
Hace días me pregunto cuál es el gran tranque, qué es lo que imposibilita que se presente un proyecto que suponga una reingeniería en la Autoridad de Energía Eléctrica que suponga una baja en nuestra factura de la luz, cuán difícil es que el gobernador y los presidentes legislativos se reúnan para llegar a un consenso en beneficio de todos.
El Senado viene celebrando vistas públicas y promoviendo este debate por meses. En ese proceso, La Fortaleza presentó una que otra reserva, particularmente en lo que tiene que ver con el ente regulador y fiscalizador a crearse. Sobre la producción de la energía en el libre mercado, no parecía ser un issue mayor, pues cada vez que se le preguntaba a Ingrid Vila, recordaba ella que ya la AEE le compra energía a Ecoeléctrica y a Applied Energy Systems (AES).
De pronto, para La Fortaleza el proyecto del Senado —que tanto había discutido— representa la cruz para el diablo. Aun conteniendo el proyecto de Bhatia casi en su totalidad la postura del Ejecutivo, el gobernador decidió lanzar cañones pesados a través de su secretaria de la Gobernación. Luego, esperaban que Bhatia acudiera al Palacio de Santa Catalina a coger el regaño y, como no fue, García Padilla se apareció por la reunión a la que no asistiría (aunque todos los lunes se reúne con el liderato legislativo) y por horas proyectó que allí se daba un trabajo intenso que el liderato senatorial se estaba perdiendo por sus malacrianzas.
Ahora resulta que otra comisión, esta vez una de la Cámara, evaluará el asunto. Perelló está anunciando un trabajo de hasta dos meses. Pero, si la preocupación mayor es “un problema de lenguaje” que insinúa privatización, ¿tanto tiempo toma aclararlo? Si, en su defecto, el problema es que se le impone una meta alta e imprecisa a la AEE para que baje por cuenta propia el costo de la luz, ¿tan complicado es bajar o precisar las expectativas de la medida?
Si el problema es la naturaleza de la comisión reguladora, ¿tan complejo es definirlo? Claro, sobre este punto comprendo que el gobernador quiera mantener control, asignándole el monopolio eléctrico a uno de sus exasesores políticos y hoy presidente de la Junta Reglamentadora de las Telecomunicaciones, Javier Rúa. Lo otro sería asignarle el asunto a una comisión compuesta por funcionarios a la merced de la confirmación del Senado.
Por otro lado, está el miedo a la testosterona de la UTIER. En este caso, La Fortaleza luce ser el flanco más débil ante las amenazas solapadas de acciones sindicales duras si hubiera un leve asomo de la palabra privatización. Aquí la vara a medir es la consecuencia política, aunque en ocasiones nos parezca que eso ya está adjudicado por muchos independientemente de las decisiones que se tomen, con esta u otras medidas.
Así que tenemos la trilogía de la testosterona en pleno apogeo. Unos se ven con la fuerza de la calle; el otro se ve a sí mismo más capaz, y el tercero con el poder del veto. De esta forma, nada se moverá y seguiremos pagando la luz más cara.
El tiempo pasa y sigue sin pasar nada.
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