Opinión: Electricidad: Ellos no pagan ¡Usted paga por ellos!

Por Julio Rivera Saniel @riverasaniel

17 feb 2014, 11:00 pm 4 min de lectura

La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y lo que usted y yo pagamos en la factura que religiosamente nos envía esa corporación pública se han convertido en uno de los principales asuntos de discusión este cuatrienio.

Todos tienen sus propias recetas para acabar con la tortura de las facturas que nos desangran el bolsillo. La receta de Fortaleza tiene varios componentes: aumentar el control sobre la AEE, impulsar la eficiencia energética y el uso de fuentes de energía renovable. También está la receta del presidente del Senado, Eduardo Bhatia. El líder legislativo afirma que el problema de fondo es que la Autoridad es un monopolio y que esa estructura única debe terminar añadiendo a la ecuación la oferta privada. Y luego está la alternativa que llega desde la Cámara de Representantes por voz del legislador Javier Aponte Dalmau. Esta no busca eliminar el “monopolio” de la AEE, pero sí conseguir que la generación de electricidad se dé desde el sector privado. La evaluación de las tres piezas —y de las que vengan— tomará tiempo y, de paso, un poco de salud del ego para que Ejecutivo, Senado y Cámara logren conciliar medidas o, en su defecto, ceder en la lucha de protagonismos para dar paso a proyectos que no sean los propios.

Pero hoy, desde esta esquina, propongo otra alternativa que —como primer paso— seguro resulta mas rápida y no es incompatible con cambios profundos en la estructura de la AEE. Se trata de los subsidios. Esto es cosa de matemática sencilla (y mire que yo con los números no soy muy bueno).

Explico. En algo en lo que todos los protagonistas de la discusión sobre el futuro de la AEE coinciden es en que la corporación tiene un déficit que ronda los $200 millones. Eso está claro. Ahora bien, algo que es un hecho no debatible es que la Autoridad deja de recibir cerca de $400 millones debido a una larga lista de subsidios aprobados por diversas ediciones de nuestra Legislatura. Y si el déficit de la corporación es de $200 millones y el Gobierno ha concedido $400 en subsidios, ¿no es acaso lógico pensar que si se eliminan o reducen los subsidios el déficit desaparece? ¿No es acaso lógico pensar que la eliminación o reducción de subsidios traería instantáneamente una reducción en la factura que usted paga? Yo digo que sí, sobre todo, luego de revisar quiénes son subsidiados.

La lista incluye unos 16 tipos de subsidios que benefician a diversas industrias, hospitales, hoteles, corporaciones públicas y residenciales públicos. Pero ¿realmente todos estos subsidios se justifican?
Empecemos con los municipios. La Autoridad deja de recibir anualmente cerca de $262 millones porque los ayuntamientos no pagan un centavo de luz. No pagan por la luz consumida en los parques municipales encendida día y noche, ni por las oficinas de gobierno, ni por los adornos navideños que forran las calles de sus ayuntamientos operados con déficit. Al ejercicio de suma y resta, incluya la tarifa especial que goza la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, una tarifa que es el producto de los ahorros de la AEE en la generación de energía. Pero, en lugar de que todos gocemos de esos ahorros, el Gobierno decidió que el goce exclusivo sea para la AAA. Al final del camino, Energía Eléctrica deja de recibir $50 millones gracias a la tarifa especial concedida a su hermana, la triple A. Y siga sumando.

Añada también el subsidio que supone la tarifa fija de la que gozan los vecinos de los residenciales públicos. No importa cuánta energía eléctrica consuman, siempre pagarán lo mismo: $30 si su apartamento es de un cuarto, $40 si es de dos a tres o $50 si es de 4 o 5. Y al ejercicio matemático añada subsidios para la generación de empleos a industrias que no se sabe si han creado alguno, hoteles y hospitales que no pagan y agencias de gobierno que le deben al mismo Gobierno. ¿El resultado? Más de $400 millones que la AEE no cobra, pero que no pierde porque se los pasa a usted en su factura de luz.

Por eso, señores, es posible —y necesario— que el Gobierno camine y mastique a la vez. Mientras se buscan soluciones profundas al problema estructural de la AEE, acabemos con los evidentes en la superficie, que no fueron creados por la Autoridad, sino por esa misma Legislatura que busca soluciones. Si se legislaron los subsidios, qué tal si los estudian y vuelven a legislar, esta vez para echar a la basura lo que no sirve. Si nosotros pagamos, ellos también.

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