Opinión: El periodismo deportivo dignifica
Soy aficionada al deporte, pero no estudié periodismo deportivo. Dicho de otra manera, no todo al que le gusta el deporte puede ser periodista deportivo y no todo periodista puede hacer periodismo deportivo. En muchas universidades de comunicaciones se está promoviendo que el estudiante que le interese el deporte pueda optar por la especialización en esa rama. La audiencia se merece información fidedigna y también le apetece respirar y alimentarse de otros temas, quizá para apartarnos un poco de nuestro “deporte nacional”, la dichosa política.
A mi modo de ver, el periodismo deportivo es inteligencia, arte y parte de la cultura del pueblo. Es de conocimiento que las personas que realizan deportes tienen una vida más saludable y se mantienen alejados de los males que aquejan a las sociedades. Me preocupa considerablemente que en los noticiarios se le otorgue tan poco tiempo para que el periodista deportivo transmita su información.
Incluso, cuando el programa está pasado de tiempo, se empieza por eliminar las noticias deportivas. Cada vez que les ocurre esta situación a los periodistas deportivos, pienso en las pequeñas ligas y los sacrificios que hacen los padres todos los días para que sus pequeños se mantengan activos. También pienso en la queja habitual de falta de auspicios privados y gubernamentales. Además, ocupan mi mente los chiquitos que sueñan con representar a nuestro país y los atletas que apenas tienen tiempo de entrenar porque trabajan a tiempo completo para poder mantener a sus familias.
¿Por qué muchos piensan que el periodismo deportivo no es importante? ¿Sabe usted que los periódicos deportivos en Europa y América del Sur son los más vendidos? Si vamos a la historia, la radio no existiría sin los partidos deportivos que se narraban. Basta con hablar con un periodista deportivo para escucharle las quejas que apuesto son las mismas en muchas redacciones: falta de valoración de sus historias deportivas, escasez de recursos e insuficiencia de tiempo para la cobertura.
Para colmo, el periodista deportivo recibe toda clase de críticas cuando realiza una valoración del partido que está cubriendo. ¿Acaso no está capacitado para analizar justamente un juego o invitar a una reflexión de las ejecutorias de los jugadores? En el periodismo deportivo no solo se informan resultados, también se sopesan estos y es totalmente válido emitir opiniones. Hace mucho tiempo que el periodismo deportivo no es totalmente objetivo. Pero precisamente de eso es que se trata: diversión, aprendizaje y generar opinión pública.
En el periodismo deportivo de nuestro país hay grandes profesionales y deberían haber más. No se debe despreciar su valor ni trivializar a los que generan ese discurso especializado para las masas.
Enajenarnos del deporte y desvalorar el trabajo del periodista deportivo peligrosamente ocasiona el deterioro de la calidad informativa porque prevalecen, entonces, el morbo, el melodrama como espectáculo de la vida privada de los seres humanos, las polémicas estériles y las propuestas de histeria para resolver nuestras penurias. No quiero caer en la generalización, porque hay que destacar aquellos medios informativos de prensa escrita que están realizando un esfuerzo extraordinario por añadir más páginas a sus secciones deportivas. Por lo tanto, no es que estemos carentes de periodistas deportivos, sino lo que estamos es deficientes de la integración de ese discurso deportivo a la corriente tradicional de informar. Está más que probado que el deporte enaltece a la sociedad. La propuesta debería ser dignificar al periodismo deportivo abriendo puertas al ejército de estudiantes interesados en enaltecer la profesión. Alentar a conseguir su porvenir presumiendo dotes sensacionales que van más allá de un espectacular cuadrangular o un goool.
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