Opinión: A Luis Ra, con amor

Por Lily García

3 feb 2014, 11:00 pm 2 min de lectura

No sé si recuerdas el día que nos conocimos.  Yo sí.  Fue hace casi treinta años, y yo producía un programa que luego animé junto con Rafael José por Wapa TV y que se llamaba Hoy al mediodía.  Tú hacías una sección de crítica de cine (o teatro, no recuerdo bien) junto con Edwin Pabellón.  Siempre me hacías reír…

Ya como reportera de noticias no recuerdo cuántas veces te entrevisté para tus proyectos, alguna obra de teatro o un stand-up.  Luego, cuando tuviste tu propio programa de entrevistas, fui tu invitada varias veces. Ya más recientemente fueron muchas las ocasiones en que compartimos en la radio mañanera cuando hiciste el programa conmigo sustituyendo a Yan o a Bizcocho.  Como casi vecinos en Guaynabo City, nos encontrábamos a cada rato en la panadería de Altamira o en el “shopincito” de Garden Hills Plaza.  Recuerdo un día que coincidimos frente a la ATH y me dijiste que andabas con tu mamá en el carro porque ibas a llevarla a una cita médica.  Me llevaste hasta donde ella para que la conociera porque era fan mía.  Fuiste siempre tan buen hijo… Siempre pendiente de ellos.

No se supone que pasara.  Eras un hombre joven, saludable y con espíritu luchador. Te quedaba mucho por hacer. Pero pasó.  Se supone que tus padres se fueran primero.  Pero te fuiste tú.  Y tu partida nos recuerda lo vulnerables que estamos todos a la muerte.  No es una palabra que nos guste ni escuchar ni repetir, aunque sepamos que es nuestro destino inevitable.

En la práctica del budismo hablamos y consideramos la posibilidad de la muerte constantemente.  Entendemos que el estar conscientes de la posibilidad de la muerte nos debe llevar a vivir mejores vidas.  Aunque nunca hablé contigo sobre este tema, desde mi perspectiva, te digo que te puedes ir tranquilo porque sí viviste una vida con propósito. Triste hubiera sido irte sin legado, pero ese no fue tu caso.

Lograste hacer reír a miles y fuiste uno de los más grandes talentos de nuestra generación.  Dejaste grandes amigos que siempre te recordarán como un ejemplo de apoyo y generosidad incondicional.   Fuiste un pilar para tu familia, un hijo y un hermano ejemplar.

Sé que cada vez que vea un carrito verde como el tuyo en la carretera, voy a sentir el impulso de acelerar para ver si eres tú y tirarnos besos de carro a carro.  Espero que desde allá nos sigas enviando buenas vibras a todos porque necesitamos a gritos seguir riendo.  Y, como los lazos de amor y de respeto nunca se rompen, sé que inevitablemente nos veremos en la próxima. Hasta entonces, amiguito…

Te recomendamos estos artículos:

  1. Joven publica una “selfie” muy arriesgada y se vuelve viral
  2. Rinden tributo a Luis Raúl
  3. Espectacular descenso de surfista sobre una ola gigante