Opinión: La noticia memorable

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

14 ene 2014, 11:00 pm 4 min de lectura

Vamos a hacer un ejercicio de memoria. Cuénteme qué usted estaba haciendo cuando ocurrió el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Estados Unidos, cómo usted se enteró de la muerte del cantante Michael Jackson y cuál fue el discurso que pronunció el presidente Barack Obama en su toma de posesión.

Cuando ocurrió el ataque a las Torres Gemelas, yo estaba en mi casa y, como muchas otras personas, pensé que había sido un accidente de un avión pequeño contra uno de los edificios, pero cuando entendí que se trataba de un ataque terrorista el miedo se apoderó de mí por la impotencia que sentí de no poder controlar el momento.  En el caso de la muerte de Michael Jackson, la noticia me sorprendió en el Centro de Convenciones en Miramar cubriendo una conferencia de prensa sobre política, y mi primera reacción fue de incredulidad porque uno crece pensando ingenuamente que esos íconos no fallecen. Perfectamente puedo recordar ambos momentos.

Me imagino que, tal como yo hice, las respuestas a las primeras dos preguntas fueron rápidas, pero la tercera pregunta mereció un mayor esfuerzo de concentración. Quizá ni siquiera pudo recordar lo que el presidente Obama dijo. No se sienta mal por ello. Lo que estoy midiendo no es otra cosa que su capacidad para recordar eventos noticiosos.

Si se fija, los tres momentos antes mencionados se convirtieron en noticias de impacto internacional y trascendentales que cambiaron el curso de la historia. Sin embargo, solo dos de esas instancias son consideradas noticias memorables debido a que están vivas en su memoria y han causado cierta relevancia en su vida, ya sea positivamente o negativamente. De hecho, una noticia memorable podría convertirse en un hecho histórico.

Para un periodista es la glorificación de su carrera si alguna de las noticias que cubre se convierte en noticia memorable. Esa plenitud en la profesión surgiría de incidencias o de la entrevista realizada magistralmente. Me parece que todo periodista debería apostar por ello o por lo menos identificar que se encuentra ante los umbrales del “clímax” de su carrera. No todos los periodistas a lo largo de sus ejecutorias tienen la oportunidad de pasar por esa experiencia memorable. Sin embargo, sí se pueden apoderar de cada momento cubierto y de cada pregunta vertida para evitar que sus notas periodísticas sean insignificantes.  Incluso, en ocasiones, podrían pasarle por al frente noticias que pueden convertirse en memorables y no ser capaces de identificarlas debido al afán de la inmediatez mediática. He aquí la importancia de poner en ejecutoria el olfato y la malicia periodística para poder reconocer ese momento.

Hace mucho tiempo, un periodista televisivo, que ya no está en estas faenas, recibió una llamada de una fémina denunciando el secuestro de una bebé en un hospital. Sus incisivas preguntas y experiencia lograron captar que, en efecto, la llamada era importante, justificable y merecía un trato inmediato. Pudo identificar la pertinencia periodística, porque a diario en las salas de redacción se reciben cientos de llamadas de todo tipo y algunas de ellas son falsas o tiene un grado muy mínimo de veracidad. Sin embargo, ese olfato y malicia periodística se tienen que poner en ejecutoria para poder discernir la veracidad de la denuncia recibida. El periodista le confió la información recibida a su jefa y ella, que lo conocía como la palma de su mano, le dio el visto bueno para utilizar todos los recursos disponibles y cubrir el supuesto secuestro. En una hora ya el periodista tenía casi todos los ángulos del desgraciado incidente. Se apasionó con la historia ante el sufrimiento de los desesperados padres. Con su inigualable carisma y don de gente trató de darle consuelo a lo que no lo tiene. Esa noche transmitió la información exclusiva como si no hubiera otro día. Ocasionó que las masas opinaran y se movilizaran. No durmió hasta que las autoridades policiales reconocieron que ese asunto trascendía. La familia impactada confió en él. Su tarea de investigación y movilización de fuentes de información fueron intachables. Por meses le dio seguimiento a la historia de manera exclusiva. En fin, todos los medios de comunicación también se movilizaron a cubrir el suceso. Meses después celebramos que la bebé fue rescatada sana y salva, y él estuvo allí. ¿Saben cuál fue su mayor destreza periodística para transformar esa llamada en noticia memorable? Simplemente ESCUCHAR.