Bailando al son de la resolución favorita de todos
¡Hola amigos! Ya entrados en enero, el lunes del año, cuando arrancamos de nuevo con la rutina del día a día. Y la rutina es lo que he usado de excusa para no tener que mirarlas a la cara. Porque después que empieza todo, las resoluciones están ahí, esperando sentadas en una butaca pacientemente a que baile con ellas la música que me quedé por dentro de la Navidad, como promesa de que este año se quedarán afincaditas conmigo todo el tiempo. Pero ya se acabaron las excusas y no tengo para dónde mirar. ¡Así no se puede!
La resolución más popular, por supuesto, es la de bajar unas libras. Pero este año, para lograr que sea un cambio permanente, les propongo que la resolución sea un cambio en la visión del papel que juega la nutrición en nuestra salud y estilo de vida. Por naturaleza somos escépticos con cualquier explicación que nos den para cambiar algo con lo que estamos acostumbrados. Si lo piensan, ¿cúantos artículos o estudios tenemos que leer para creer que una copa de vino al día te cura cuanta dolencia y te quita las arrugas? Posiblemente uno da y sobra. Y ¿cuántos tenemos que leer para convencernos de que ciertos aditivos e ingredientes artificiales afectan a corto y largo plazo tu peso y tu salud? ¡Jaja! Muchos a veces son pocos. Y no me refiero a la ocasional barra de chocolate o al ocasional cupcake con la montañita de frosting coloreado con el arco iris entero. Me refiero a los productos y alimentos que consumimos en el diario regularmente. Día tras día. Yo lo sé, escuchamos lo que nos conviene…como todo buen ser humano. La buena noticia es que prestando atención al tipo de alimentos que consumimos las libritas extras se irán solas.
Deben escuchar mucho de los jugos verdes para “beberse” sus vegetales y ayudar a desintoxicar el cuerpo. Esto es algo parecido, pero “comible”. Es usar los vegetales para hacer salsas, sobre todo para las pastas, que la mayoría (y yo estoy en ella) preferimos las salsas cremosas. Más que una receta, es un concepto que pueden aplicar con lo que sea que tienen en la nevera y combinarlo con cualquier comida. Un mínimo de crema o yogurt “plain” y un poco de queso rallado fresco le dan esa textura cremosa que nos gusta. Pueden hacer una salsa “alfredo” con coliflor y un poco de queso parmesano fresco o una salsa verde tipo pesto con espárragos y albahaca. No más negociaciones para comer vegetales, aquí ni te enteras pero aprovechas la fibra y el valor nutritivo de ellos. Hoy hago una de pimientos rojos, tomate y cebolla. Rica en vitamina C, porque en ningún momento descartamos el líquido en el que se cocinan, licopeno, potasio y antioxidantes. Si te la comes con una copa de vino, imagínate el súper combo que estás haciendo.
Mantente firme con tus resoluciones y déjate llevar por sus resultados positivos; sígueles la música. ¡A disfrutar el 2014! Hasta la próxima…
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Salsa cremosa de pimientos y tomate
Tiempo total y activo – 30 minutos
Equipo – “Inmersion Blender” (licuador de mano) o licuadora regular
- Aceite de oliva – 1 cda
- Mantequilla, preferiblemente sin sal – 1 cda
- Sal de mar fina – ½ cdta
- Ajo en polvo – ¼ cdta
- Pimienta – ¼ cdta
- Pimientos rojos picados en cubitos – 2 tazas, 2 grandes aproximadamente
- Tomates enteros sin piel enlatados – 1 ½ taza con su jugo, lata 28 oz
- Cebolla amarilla picada en cubitos – 1/2 taza, 1 pequeña aprox.
- Aceitunas verdes (opcional) – ¼ taza
- Pasta de tomate – 1 cdta
- Caldo (pollo, carne o mariscos) – 2 tazas
- Crema espesa – 3 cdas
- Queso parmesano fresco rallado– ¼ taza y adicional para servir
En un sartén mediano y profundo combina los pimientos, cebolla, las aceitunas, la sal, el ajo en polvo, la pimienta, el aceite y la mantequilla en temperatura media alta y usando una cuchara de madera mueve constantemente mientras se saltean los vegetales, por 5 minutos aproximadamente para obtener sabores y aromas de caramelización. Añade los tomates y la pasta de tomate. Continua moviendo para integrar los vegetales, por aproximadamente 5 minutos adicionales, y con la cuchara ve rompiendo poco a poco los tomates para ir haciendo la salsa. Baja a temperatura baja, tapa el sartén y cocina por 10 minutos adicionales. Destapa y cocina de 2 a 3 minutos adicionales para concentrar un poco el líquido. Si lo crees necesario sube un poco la temperatura de la hornilla.
Usando un licuador de mano o “inmersion” licua el contenido de la olla, o viértelo en la licuadora y pulsa en velocidad baja justo hasta que se combine todo. En la olla combina la mezcla con la crema y el queso para terminar. Puedes añadirle alguna pasta al dente y terminar de cocinarla en ella o servir sobre pollo o pescado.