Opinión: Y el Senado... ¿De qué lado está?

Por Julio Rivera Saniel @riverasaniel

13 ene 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

La nueva sesión ordinaria ha iniciado en la Legislatura con mucho del pasado. Las típicas felicitaciones y resoluciones de investigación ocuparon gran parte de la agenda de las primeras horas de trabajo de nuestros legisladores. Pero de eso, en honor a la verdad, necesitamos poco.

Los ciudadanos, como usted, apuntan en la dirección de la necesidad de atender la situación económica que a muchos les roba el sueño. ¿O me equivoco? Usted no dejará que mienta. El dinero que falta en el bolsillo —el propio o el del país— es una de las principales preocupaciones que enfrentamos. Y, sin duda, estamos en medio de un proceso doloroso. Con el desarrollo económico como norte, la Legislatura tiene varios proyectos pendientes que de entrada parecen tener lo que hace falta para dar el necesario impulso a nuestra maltrecha economía. Quizá uno de los más importantes es el Proyecto de la Cámara 545. La medida, que ya fue aprobada en la Cámara baja, procura establecer un necesario balance entre las megatiendas y el comercio local. De las primeras tenemos una en cada esquina con finanzas que en los pasados diez años se han visto robustecidas en gran medida gracias a las enmiendas promovidas por la Ley de Cierre en 2009. Tal y como expuse en mi entrada del 29 de octubre de 2013, “Dónde están los empleos”, un estudio comisionado por el Centro Unido de Detallistas reveló que nuestros pequeños y medianos comerciantes perdieron 10,300 empleos para el 2013. En la otra esquina, las megatiendas (a pesar de sus llantos ocasionales) vieron aumentar dramáticamente sus ganancias en la Isla desde el año 2008. Según este estudio, desde ese año hasta 2013 estas tiendas generaron ganancias de $481 millones. El desbalance es evidente y también la miopía histórica del Gobierno que ha insistido en favorecer a los gigantes en lugar de hacerlo con los pequeños y medianos. Y, en asuntos de beneficio para el país, no se deje impresionar por el tamaño. Múltiples expertos han coincidido en asegurar que el renglón de los pequeños y medianos comerciantes produce empleos de mejor calidad que su gigantona contraparte. Por no hablar de que por ser capital local su efecto en las arcas del estado es mayor.

Entonces, ¿por qué no actuar para beneficiarles? El Proyecto 545 lo hace. La medida, pendiente de aprobación en el Senado, le permite al Gobierno exigir a cualquier desarrollador o proponente de una tienda que pretenda establecerse o expandir su operación en la Isla un estudio de impacto. De esa forma, la empresa deberá probar que no afectará nocivamente a la economía del lugar donde pretenda establecerse. De igual forma, el proyecto otorga la concesión de un descuento de un 10 % a los pequeños y medianos comerciantes, del total de su factura de la Autoridad de Energía Eléctrica. Parece justo para un sector económico cuyo fortalecimiento es indispensable para la reactivación de la economía local.

Pero, a pesar de haber sido aprobado en la Cámara y de contar con el visto bueno de múltiples sectores de la economía (entre los que, evidentemente, no figuran las megatiendas) el proyecto no fue considerado en el Senado durante la pasada sesión ordinaria. Entonces, el liderato de la Cámara alta aseguró que no tuvo el tiempo de evaluar el proyecto con detenimiento, la pieza que estuvo lista para su evaluación desde agosto del pasado año.

Ahora, ante el comienzo de la nueva sesión, el Senado tendrá la oportunidad de reabrir el tema del 545 y aprobarlo para hacer justicia a la emrpesa local. Nadie se llame a engaño. No se trata de una declaración de guerra contra el capital extranjero. Después de todo, no se trata de favorecer a un sector de la economía sobre otro, sino de establecer una planificación ordenada de la expansión del sector comercial. ¿Quién puede oponerse a ello? Solo se me ocurre, por razones obvias, la gerencia de las megatiendas. Y el Senado, ¿de qué lado está?