Opinión: Antídoto contra los “cristianos chusmas”
El papa Francisco sigue haciendo de las suyas de lo más feliz.
En su empeño de devolverle la credibilidad a la Iglesia ante la opinión pública, el papa argentino nos volvió a poner en cintura a todos los católicos diciendo: “Un cristiano no puede ser un chusma, no puede andar hablando mal de otro. Le conviene primero morderse la lengua”. El chisme es un vicio que destruye la unidad entre los que decimos que amamos a Jesús. ¡Por eso el mundo no nos cree!
Sin duda, lo que el santo padre exige es coherencia entre fe y vida. Este discurso, sencillo y voraz, lo tiene desde que salió a saludar desde el balcón del Vaticano la noche en que fue elegido papa. Para renovar la Iglesia, los cristianos debemos centrarnos en lo fundamental: Cristo.
Como si fuera poco, hace aproximadamente un mes, ha publicado su primera exhortación apostólica llamada “Evangelii Gaudium” (“La alegría del Evangelio”). Y lo hace con la finalidad de que aprovechemos este tiempo navideño para hacer un serio examen de conciencia y pasemos de ser “cristianos chusmas” a ser cristianos comprometidos con Dios y con la sociedad. “En esta exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría (la del encuentro con Jesús)”, dice el papa Francisco al inicio de su escrito.
¿Por qué el líder de todos los católicos nos pide renovarnos en la alegría? ¿Acaso no estamos escuchando a la sociedad que nos pide un legítimo cambio en la forma de comunicarnos con ella? ¿El mundo nos ve como “chusmas”? Son interrogantes que saltan a mi mente y me hacen pensar y pensar… ¡No quiero ser un cura chusma!
Es momento de hablar menos de los gays y proclamar más la verdad de Jesucristo vivo; es momento de esconderse menos y salir a buscar al pobre y al que sufre; es momento de pelear menos con los grandes intereses ideológicos y económicos del mundo y desarrollar una gran obra de caridad que convenza a todos de que viviendo “la alegría del Evangelio” podemos alcanzar la justicia y la santidad. Las obras hablan más que mil palabras.
“Ya no podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo”, nos recuerda Francisco en su documento. Contemplemos la humildad del niño Dios en Navidad y seamos como él. Pues volver a nuestra esencia cristiana es el antídoto perfecto para acabar con los “cristianos chusmas”.