Entre el morbo que nos une y un jurado que se duerme

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

10 ene 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

Sé que ya he escrito sobre el caso del “pueblo de Puerto Rico contra Pablo Casellas Toro”, pero la verdad, es que visitando el tribunal todos los días es imposible no querer contarles lo que pasa allí. No las noticias (ese es mi trabajo de lunes a viernes), sino los pequeños detalles.

Siempre he pensado que somos un pueblo lleno de morbo. Y si no estás de acuerdo conmigo te invito a que un día, cuando veas un accidente en la calle, te fijes en las personas que le toman fotos y vídeos al fallecido o al herido. O, más fácil, ¿cuántas fotos habían de la persona que asesinaron el año pasado en las Fiestas de la Calle San Sebastian? Lamentablemente, el morbo de la mayoría se ha vuelto parte de nuestras características como país.

Dicho eso, la sala 706 del Tribunal de Bayamón siempre está relativamente llena (tres bancas para periodistas y nueve para el público general). Sin embargo, el día que todo el mundo sabía que iban a enseñar las fotos del cuerpo sin vida de Carmen Paredes, la fila para entrar era increíble. La gente se molestaba al escuchar que la sala estaba llena y no iban a poder ver esas fotos (que yo no quisiera ver nunca más en mi vida.)

“Fui al baño y me quedé sin silla… pero me quedé esperando porque esas fotos hay que verlas…”, me dijo un señor en el elevador. “No he venido más ningún día, pero hoy sí que sí”, añadió a su monólogo, porque yo no tenía respuesta. Lo miraba con asombro y analizaba lo mismo que les estoy escribiendo hoy.

Me da trabajo entender ese morbo. No entiendo por qué esa insistencia de querer ver cómo quedó el cuerpo de una mujer que mataron de una de las maneras más devastadoras que he visto. No encuentro normal el que la curiosidad sea tanta. Somos morbosos. Ese día, el morbo nos unió como pueblo.

Asimismo, ese fue el único día que el jurado estuvo realmente despierto. Bueno, ese y el día que un testigo le preguntó al abogado Harry Padilla si él fumaba marihuana.. pero ese tema lo dejamos para otro día. El tema de la marihuana siempre levanta pasiones.

Pero bueno, la verdad es que el resto de los días, especialmente la tarde del pasado jueves, el jurado ha estado peleando con el sueño. La verdad es que me pregunto si de verdad ellos están haciendo las conexiones que nosotros —los que estamos despiertos— estamos haciendo. Me pregunto si ese jurado ya se dio cuenta que el caso va en picada para el acusado y que fiscalía le movió el piso a la defensa. Me gustaría saber si el jurado está pendiente a lo que pasa en la sala o está contando el tiempo para ir a devorar los refrigerios que les ofrece durante cada receso.

La actitud (que puedo llegar a entender) de ese jurado me obliga a pensar que la conclusión a la muerte de Carmen Paredes está en las manos de un jurado muerto del sueño. Puedo concluir que el futuro de Pablo Casellas depende de un grupo de hombres y mujeres que daría hasta lo que no tiene por no tener que estar allí.