Descubre el lado hipster de Cleveland
Luego de casi diez horas de vuelo, una escala en Dallas e innumerables botellas de agua… Llegué a Cleveland!
Por si acaso, sabes que estás en Cleveland, Ohio, cuando ves salir una cabeza de venado por las cortinas del “Bagagge Claim”… Yeap! Anyway, con tantas horas de vuelo lo quiero es llegar al hotel lo más rápido posible para un “bubble bath” y una siesta. Luego de recargar baterías, nuestro guía nos informa lo que será nuestra estadía en esta ciudad. Entre “cosmopolitans” y excelente cena, me informan de mi próximo día de trabajo –sí, es trabajo- y me preguntan si el hotel es de mi agrado. Para dejarles saber, el hotel que me recibió esta vez, fue el “Aloft Cleveland Hotel”. Este hotel es el más nuevo de la zona, y queda exactamente en la zona más nueva de negocios y de entretenimiento en “Downtown Cleveland”. Con un estilo “hipster” este hotel les ofrece a sus invitados la facilidad de estar cerca de los mejores lugares para visitar en esta zona de Ohio. No les miento, ir a una ciudad en Ohio no me llamaba la atención y esperaba un aburrimiento eterno, pero este viaje cambio mi opinión sobre eso.
En el mismo edificio donde se encuentra el hotel hay un restaurante –uno de los más populares de la zona- llamado “Ken Stewart’s”. Este restaurante abrió en julio/2013 y ha sido todo un éxito. En este lugar fue mi primera cena en Cleveland, y el plato fue un filete de tuna, servido sobre arroz con edamames en una reducción de soya y sake… Baaahhh!! Divino!
Luego de esa delicia, exploré un poco la vida nocturna de lo que es “Down Town Cleveland”. Una de las ventajas que tiene esta zona, es la facilidad para caminarla y si no quieres caminarla, el sistema de transportación pública es súper eficiente y fácil de aprender –yo la logré aprender un día-, y funciona con la precisión de un reloj suizo, literalmente. Esa noche visitamos un lugar llamado “The Corner Alley”. Es restaurante, bar y “Bowling alley”. Este lugar es para esos momento que quieres ir de “party” pero nada elegante, y tampoco “chinchorreo”. Además, es súper divertido y queda en una excelente zona para una caminata nocturna. Eso sí, luego de que salimos, no hubo manera de regresar caminando, hacía mucho frío.
Un bañito y a la cama, porque mi día iba a ser largo.
-Ring, Ring, Ring!!!
-Hello?
-Hi! This is your wake up call Miss Hernández (Hola, esta es su llamada para despertar Srta. Hernández)
Just in case, nunca ordene esa llamada para despertar, pero mi guía se quería encargar de que estuviera a tiempo y bien despierta para el día que nos esperaba.
Era un día bello para caminar, así que nuestra primera parada para desayuno era el famoso “Eirie Island Coffee Shop”. Ellos tienen como 100 estilos de café, y si te gusta bastante te compras una bolsita y la metes en la maleta para cuando regreses para Puerto Rico como yo hice. Barriguita llena, corazón contento, y patitas funcionando. Como les mencione, el sistema de tren de la ciudad de Cleveland es envidiable, pero era un día tan lindo para caminar, que decidí caminar hasta nuestro próximo destino. Le pregunté a mi guía cuanto tiempo era, y el me dijo: “20 minutos… ¿pero estás segura que vas a poder caminar con esas sandalias abiertas? Hace un poco de frío.”
-¡Relax, yo puedo!
Resumen de la historia, terminé entrando a una de las muchas tiendas que tiene “Tower City” a comprarme una botas porque literalmente no sentía en dedo pequeño del pie. Moraleja: siempre escuchen a sus guías. Este lugar es una de las paradas de tren más grandes e importantes de la ciudad. Al quedar frente a “City Hall” y albergar varias tiendas, restaurante y “coffee shops”, es uno de los “must-see-places” en la zona. Luego de que mis pies volvieron a su temperatura, comenzamos a caminar de nuevo hasta llegar al “Rock and Roll Hall of Fame Museum”.
Si son amantes de los mejores años de la música, y un fanático de los “Beatles”, “Rolling Stones” y todos los ídolos de los 70 y 80, este lugar va a ser como un “Disney” para ustedes. El museo es grande, así que vayan con tiempo para que puedan disfrutarlo, y lleven la batería de la cámara “full”, porque van a tirar una tonelada de fotos en el lugar. Cuando llegas, te toman una foto en un croma con un micrófono, la cual resulta siendo al final la portada de “Rolling Stones Magazine”. Si alguna vez se han preguntado de dóide salió la palabra “Rock N Roll”, sepan que el creador de esa famosa palabra y género musical se llamaba Alan Freed, y el museo tiene un espacio dedicado a él.
Luego de ese paseo musical, y de tener mi recuerdo del mismo –la foto-, nos dirigimos hacia “Ohio City”. Este lugar está literalmente al lado de lo que es “Downtown Cleveland”. Recuerden, no hace falta carro; un tren y un trolley, y ya llegaste. Aquí en “Ohio City” se encuentra lo que se conoce como “West Side Market”. Es el mercado al aire abierto y a la vez bajo techo, más antiguo de Cleveland. Estos son muchos puestos de vendedores, con productos orgánicos, frescos y artesanales. Este lugar es perfecto para sentirse como un local en la ciudad, y vivir un poco la vida a lo “Dowtown Cleveland Style”. Tienen desde pescados frescos, frutas, vegetales, quesos, jabones y cremas naturales hasta un puesto de crepas del cual no te vas a despegar cuando vayas. Ya que nos encontrábamos en ese lugar, decidimos almorzar en el mismo. Yo, estaba en el “mood” de pizza, y fui a “Frickaccio’s Pizza Market”. Ellos, además de ser suplidores de ingredientes de pizzas, te hacen tu pizza al momento y como la quieras. Con masa integral, o “gluten free”, salsa roja o a base de aceite de trufas… anyway, como tú la quieras.
Luego de comerme mi pizza con un gusto indescriptible, seguí explorando este mercado local y de una vez hice mis comprar de turista, como toda una local. Eso sí, antes de irme volví a comerme unas crepas. No se asusten por toda la harina que puedan comer aquí, con lo rico que es caminar –siempre y cuando tengas los pies abrigaditos- en esta ciudad, las vas a rebajar al momento. No se si era por el frío, pero el aire se sentía tan fresco cuando se respiraba. Ah! Casi lo olvido, esta ciudad tiene muchos espacios verdes, uno de los más que me gustó fue el “Willard Park”. Siéntate con un chocolate caliente a descansar en una de sus bancas y simplemente disfruta el silencio y la vista, tu mente y tus pies te lo agradecerán.
Bueno, back to the road! Ya voy de regreso al hotel, porque la noche va a estar bien interesante.
Un traje con mangas, bufanda, botas, y nos vamos a cenar a la zona del “Gateway District”. Esta zona es una de las más “in”, y la calle más popular es la “4th”. En esa calle se encuentra el restaurante que fuimos a visitar esa noche, y su nombre es “Lola’s”. Con un ambiente con luces tenues, velas, manteles blancos y asientos de cuero crema y madera, la anfitriona nos recibe con una sonrisa. El lugar es bello por dentro y por fuera. Si quieres cenar “outdoor”, vas a tener este ambiente tipo terraza con luces colgantes rodeado de flores y del ambiente nocturno que cubre a esa calle tan popular. En “Lola’s” pude saborear un plato de cordero que ellos preparan el cual estaba riquísimo, y en compañía del vino más todavía. Ya que nos dieron una probada de varios de sus otros platos para llevarnos la experiencia completa de Lola’s, este restaurante es uno de esos lugares en los que todo te va a gustar. Para completar al terminar la cena, es cortesía del restaurante que en vez de dar mentas a sus invitados, le regalan una trufa de chocolate a cada uno. La trufa estaba tan y tan divina, que le pregunte a la mesera si estaban a la venta, y que por favor me diera 6 para llevar. Ella me dijo que eran hechas en el mismo restaurante, pero que no estaban a la venta, y ahí fue como poco a poco sentí que se me partía el corazón… Hasta que me dijo: “Pero si quieres te puedo dar unas cuantas como quiera para que te las lleves”.
El caso es que me dio 10 trufas en total. Sí! Fui una niña muy feliz!
Al salir del restaurante –con mi cajita de trufas gratis- tomé fotos del ambiente en la calle “4th” y sus alrededores. De repente me fijo en una puerta exactamente frente al restaurante “Lola’s”. Lo que me dio curiosidad de la puerta es que solo se veían una escaleras vacías, pero había un sujeto –tipo servicio secreto o CIA- vigilando la puerta. ¿Qué hace alguien vigilando un lugar vacio?
No hace falta decir, que “timidez” nunca ha sido una de mis palabras favoritas y decidí preguntarle al sujeto porque estaba velando la puerta. El se hecha a reír y me dice: “Si quieres saber, debes entrar.” ¡Maldita curiosidad! Le dejo saber a mi guía que tengo curiosidad por entrar, y el se echa a reír, pero accede a entrar. Obviamente el ya sabía lo que era, y sabía que era un lugar seguro, y entramos. Y a donde entramos… Oh My God!
Bajas las escaleras y de frente te encuentras con unas puertas dobles, que aunque intimidan al segundo de verlas, lo único que quieres hacer es abrirlas para ver que hay detrás de ellas. Al abrir las puertas, te darás cuenta que las palabras exquisito, glamoroso y nostálgico aunque se multipliquen por 10 se quedarían cortos para describir este lugar. En estos momentos les diría que cerraran los ojos para que se imaginaran el lugar, pero si lo hacen no van a poder seguir leyendo, así que se los voy a describir de la mejor manera. Tus oídos van a comenzar a escuchar música “Big Band Swing”, todo a tu alrededor son paredes en ladrillos, candelabros de cristal, piano de cola, decoración “art-deco”, un mural gigante que recrea una escena de ambiente “speakeasy”, cocteleria y todo lo que te pueda transportar en el tiempo a la época dorada de la buena música y la buena coctelería con la elegancia de los años 30. Caminando entre otras personas que habían descubierto el lugar y estaban disfrutando del ambiente que ofrece; me traen un trago llamado “Moscow Mule”. El nombre no era muy lindo, pero el sabor era divino. Luego de que pude apreciar el lugar, le pregunto al guía el porque se había comenzado a reír cuando le dije que quería entrar al lugar y el me explica: “Porque este era el próximo lugar a visitar, y era una sorpresa, pero tu curiosidad lo descubrió antes”.
Jajjaaa… Si algo he aprendido en mi trabajo, es que la curiosidad siempre es conveniente a la hora de estar en un lugar nuevo. Mis noches siempre finalizan con un grupo de nuevos amigos, buenos cócteles, chistes, risas e historias, y sabrán que Cleveland no fue una excepción a esa regla. No se dejen engañar por el hecho de que queda lejos o de que piensen que lo único que hay en Ohio son granjas y nada más. Esta ciudad tiene un lado “hipster”, moderno y unas de las mejores diversidades en gastronomía que he encontrado. Así que cuando vengan de paseo recuerden hacer una parada en los lugares que le he recomendado, y dejar que la curiosidad les permita descubrir otros lugares.
Stay tuned para mi próximo blog y recuerden seguirme en Nos Vamos de Paseo, todos los sábados a la 1:00 p.m. por Telemundo.
Xoxo, Z.