Opinión: Todo sobre el nacimiento de Lena

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8 ene 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

Entraba a las seis de la mañana del jueves pasado por aquel pasillo de la unidad de parto del Auxilio Mutuo como si mi último recorrido por allí hubiera sido hace horas, no siete años.

“Buenos días. Mi esposa va a dar a luz” fueron mis primeras palabras a la enfermera del mostrador.  ¡Un anuncio grande que les hacía! Claro, para ella, era parte de la cotidianidad.  Más aún, estaba a punto de terminar su turno, con los cuales estoy familiarizado tras haber crecido con una madre enfermera.
De inmediato recibí las esperadas instrucciones:

“Papá, a ella la van a preparar y usted va a admisiones a llenar los papeles. Luego, va a la salita de espera y lo llamaremos”. Hace siete años, fue un shock, ya no. Y, aunque no es tan fuerte como cuando nació Rafa, resentí en aquel momento que estaba ante un sistema que visualizaba al papá como el encargado de todo el papeleo y el trámite económico, lejos del aspecto emocional del momento. Eso cambió, percibí ahora.

Ya en la sala de parto #3, un poco mas pequeña a la contigua donde nació Rafa, Priscilla y yo pasamos las primeras horas de preparación al parto.

Tras muchas horas de espera y con nuestras familias afuera y a la expectativa, la ginecóloga nos anunció que prefería hacer cesárea y no seguir esperando por un parto natural, pues no le gustaban unas variaciones en el ritmo cardiaco de la bebé.

A las 4 de la tarde comenzó el proceso, inesperado y que nos llenó a todos allí de ansiedad, pero que tuvo el resultado esperado: a las 4:48 p. m. nació sin problemas nuestra Lena Priscilla.

Resultó que un nudo en el cordón umbilical desestabilizó a último minuto sus latidos. ¡Qué bueno que la reacción médica fue rápida! Les confieso que no estaba preparado para la escena de la sala de operaciones y el rostro de mi esposa ante la imprevista intervención. Pero todo salió bien.

Como le prometí a Rafa, él fue el primero en ver a su hermana. La doctora, terminado su trabajo, agarró a la nena y dijo: “Vamos a fuera a enseñarla”.  Ese es el momento que ven en la foto que comparto con ustedes.

Priscilla se ha recuperado extraordinariamente bien y, como dije en un tuit, fue una titana.  Rafa está amando a su hermana de manera surreal. Esta pasada semana ha sido maravillosa. Fue un gran regalo de Reyes y un gran comienzo del año 2014.   Estamos experimentando una dinámica distinta. Entre los pañales y los skylanders swap force —lo último en la avenida en lo que a videojuegos se refiere—, el hogar se fortalece cada vez más. Las noches ya no son iguales, pero son sabrosas.

Ayer, Lena ya tenía su primera cita con la pediatra, aumentó dos onzas, y todo luce excelente. Rafa aprovechó la cita para medir su estatura. Los pronósticos médicos anticipan una altura como la de su padre.

Gracias a nuestras familias y a los doctores Vilma Ortega y José Huertas por la excelente asistencia. A Carmen y a todas las enfermeras de la unidad de partos del Auxilio Mutuo, nuestro eterno agradecimiento.

Priscilla, Rafa y Lena… los amo.