Opinión: Reinventarse en periodismo
¿Qué pueden hacer las universidades con ofrecimientos en periodismo ante la crisis laboral que sufre esta profesión? Deberían asumir una representación más activa para defender y promover una profesión que desde hace mucho tiempo está dejando de ser carrera. Ya los que están estudiando periodismo o los que recién se integran a la profesión no pueden pensar en retirarse algún día como periodistas. Aquí los que entendían que eran indispensables en su respectivo medio de comunicación se equivocaron. Cruelmente lo digo para que entiendan los que estudian y los egresados: esta profesión dejó hace mucho tiempo de ser glamurosa. Por lo menos eso yo no lo enseño en la universidad y no creo que ninguno de mis colegas se atreva a ello. Podrás ser inteligente, astuto, hacer buenas preguntas, venderte bien, escribir a lo García Márquez, verborrear hasta la locura, ser bello o bella y mantenerte en forma, pero cuando la crisis económica golpea te dará bien duro hasta quedar noqueado. Pero resulta que eso no lo dijeron en la universidad. No se puede ser tan ignorante. Esta profesión que escogimos y que amo con locura es una de las más inestables del mundo porque responde necesariamente a dólares y centavos en términos de estabilidad corporativa. Entonces, ¿qué podemos hacer los profesores ante tal nefasto panorama? Hablar con la verdad. No hay otra opción que diversificar la oferta académica para que cuando recibas el golpe puedas levantarte.
La mayoría de los estudiantes que han pasado por mi aula han optado por realizar maestrías y luego doctorados en especialidades no relacionadas con las comunicaciones. He aquí la importancia de que las universidades que día a día preparan a decenas de estudiantes que quieren ser periodistas reformulen las propuestas educacionales. Todas las clases deberían adecuarse a los tiempos tormentosos que se avecinan y que tuvieron sus ensayos cuando se anunció la era de la digitalización cuya puesta en ejecución le hizo la vida de cuadros a los medios de comunicación electrónicos por las inversiones multimillonarias que tuvieron que hacer y el inevitable reemplazo de humanos por máquinas.Entonces, qué nos quedo: pues reinventarnos. Adoptemos esa palabra tan de moda.
Una propuesta que ya se está implantando en las universidades anglosajonas y la cual aplaudo es la especialización de los periodistas. Se ha estado observando que, por ejemplo, revistas dedicadas exclusivamente a temas económicos están sedientas por tener en su plantilla laboral periodistas versados en ese tema y que puedan emitir incluso análisis económicos que generen opinión pública.
Otro ejemplo de la reinvención ha sido el reclutamiento en periódicos internacionales de periodistas que dominan múltiples idiomas y que, además de ello, tienen una segunda profesión como abogados, por lo cual el dominio de temas es mayor y riguroso aportando mayor credibilidad a lo publicado. En televisión también se han adoptado esos parámetros. La CNN incorpora diestros en temas como el periodista especializado en el Oriente Medio José Levy, cuya formación doctoral es en medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Otro ejemplo es la nueva prensa que ha surgido ante los cierres laborales y que se bate día a día la llamada prensa free lancer y que ha tenido gran acogida en la Internet y las redes sociales. Esos periodistas cesanteados no han hecho otra cosa que adoptar la palabra: reinventarse.
En momentos en que se reinventa el periodismo en las prestigiosas universidades de comunicaciones europeas y las anglosajonas ante el temor de que cada día menos estudiates se matriculen en esa rama de las artes debido a la baja oferta laboral, aquí, en la Isla, las universidades dedicadas a esos menesteres han sido poco agresivas en su oferta. La propuesta académica que una vez nos ofrecieron está más que passé. Todas las clases deberían adecuarse a los tiempos tormentosos que se avecinan y que tuvieron sus ensayos cuando se anunció la era de la digitalización, cuya puesta en ejecución les hizo la vida de cuadros a los medios de comunicación electrónicos por las inversiones multimillonarias que tuvieron que hacer y el inevitable reemplazo de humanos por máquinas.
Ahora, cuando mis estudiantes de periodismo sedientos de informar me pregunten cómo llegué a los medios de comunicación, tendré que acortar mi respuesta y optar por ofrecerles un mejor consejo: prosigue estudios especializados en otras ámbitos de manera que puedas tener opciones laborales diversas. Hace mucho tiempo el periodismo dejó de ser la carrera de antes y las universidades lo saben.
La propuesta medular sería reenfocar las prioridades de los ofrecimientos a unos que vayan acordes con los cambios que surgen día a día en la profesión y que estos estén apoyados en la reflexión crítica de los asuntos importantes que atañen a nuestra sociedad.