Historias, atardeceres y margaritas en Islamorada

Por Zara Hernández @zara_hernandez_

3 ene 2014, 11:00 pm 5 min de lectura

Hey! Espero que sus navidades y su despedida de año haya sido fenomenal. Muchos viajes, buenos ratos y nuevos sabores son mis deseos para ustedes.

En nuestro primer paseo del año, los voy a trasportar a Islamorada, donde los atardeceres obligatoriamente van acompañados de buena música y de un “Key Lime Pie Margarita”. Así que baja los cristales del carro, sube la música –mi selección fueron los éxitos de los 80’- y pon la ruta del GPS para Islamorada… Porque nos vamos de paseo.

Con la canción “Kokomo, by the Beach Boys” iba cantando a todo pulmón por el “Overseas Highway” disfrutándome las vistas, y aunque me paraba a cada rato para tomar fotos cumplimos con la meta de llegar hasta el cayo Islamorada. Aunque el cayo más popular para visitar es “Key West”, les recomiendo que se den una visita a Isla Morada. Aunque no es el más popular o común para visitar –y de igual manera saben que la palabra “común” no va conmigo- este cayo tiene un encanto exclusivo.

Bueno, ya en la autopista con el viento despeinándome toda –para tratar de recrear las escenas de las películas, jajaa-, iba de camino a recorrer los “must-see places” de Isla Morada. Primera parada: “Morada Bay Beach Cafe”. Este lugar además de ser una de las paradas obligatorias que hay que hacer en Isla Morada por ser uno de los lugares más famosos en la isla, es también uno de los lugares más hermosos para tomar fotos y un excelente destino de bodas. Tan pronto llegué al lugar lo primero que hice fue quitarme los zapatos y caminar por la arena, no hay manera de resistirse a hacerlo. El viento tiene olor a salitre, la arena está caliente, pero no quemando, y el mar está glaseado. Luego de que disfrute de esa vista por unos minutos, pedí una cerveza para refrescarme y los “crab cakes”. Aunque podía comer hasta el cansancio en este lugar, decidí que iba a comenzar “light”, porque el día iba a ser largo. Cuando visiten el “Beach café at Morada Bay, pidan los “crab cakes”, los sirven con un ceviche de maíz, aguacate y limón… Yum yum!. Oh! Recuerden tirar fotos… muchas fotos!

Hitting the road again! Y ahora con la canción “Cruise, by Florida Line” a todo volumen, voy a hacer una aventura no tan extrema, o al menos eso pensaba. A mi querido guía se le ocurrió la idea de que ya que estábamos en los cayos debíamos ir a alimentar los sábalos –sí, el pez grande que se pasa en los muelles, y que son unos salvajes, esos mismo- para tener un chispa de aventura durante el día. Como toda actividad que realizo por primera vez, voy con la sonrisa más espectacular y la mejor actitud para hacerlo –tan inocente, para no decir la palabra correcta que empieza con “p”-. Me dieron mi cubeta con sardinas y a caminar muelle abajo para alimentar los sábalos. Me acuerdo, y de verdad me da risa aún. Cogí la primera sardina, la coloqué entre los dedos y metí la mano en el agua. 3, 2, 1…. Zara grita; “Me atacó!, Estoy herida!” -What a Drama Queen, I know!-. Me dijeron que no tenían dientes, pero mis dedos comprobaron lo contrario, y por ende fui el chiste del día con mi grito de auxilio. Anyway, luego del trauma y del ataque, otra parada para refrescarme. En ese mismo lugar, hay un “sand bar” que está decorado de una manera bien curiosa. Es costumbre de los locales y los turistas, dejar un dólar con un mensaje grapado en las paredes de madera del lugar. Por si las dudas, No! No pueden despegar los billetes para pagar su cerveza. Así que después de dejar mi dólar con mi mensaje en las paredes de “Robbie’s”, volvemos a la carretera.

Próxima parada: Lor-E-Lei.

¿Saben ese color naranja que el cielo toma cuando está ya en los últimos minutos del atardecer y tiene esas nubes que parecen tiritas de algodón con el mar que parece un espejo reflejando ese último destello de sol? Pues este lugar es el ideal para disfrutar de ese momento en su máxima expresión. Con música en vivo, un “Key Lime Pie Margarita” en la mano, bajo una palma y rodeado de buena compañía, es como se viven los atardeceres en Islamorada.

Luego de chistes, historias y de varios “Key lime Pie Margaritas”… Yeap! A la carretera de nuevo. Lamentablemente, ya voy para mi última parada. Este lugar es la viva imagen de los jubilados en Islamorada, y lleva por nombre “Lazy Days”. Este restaurante cuenta con vista a la playa y con las mejores “Ostras Rockefeller” en Isla Morada. Por si nunca han probado este plato, las ostras van cubiertas de espinacas y queso, y literalmente se pueden comer un plato completo –yo lo hice, sooooo good!-, sin llenarse. Más chistes, más historias y más ostras –porque nunca son suficientes-, y cuando se vayan a ir, recuerden pedir más de su “Home-made banana nut bread” para el camino.

Bueno amigos, ese fue mi día en Isla Morada. Aunque puedan encontrar que son varias horas de camino, créanme que van a pasar rápido. Entre la buena música y la buena compañía, ni las van a notar. Oh! Casí lo olvido, una última cosita. Ir a los cayos y no probar un “Key Lime Pie”, es como no haber ido –no, la margarita no cuenta-. Así que cuando estén de regreso, hay que detenerse en una panadería y comprar un pedazo para el camino. Con tu pedazo de “pie” y un karaoke ochentoso dentro del carro con los amigos, me despedí de Islamorada, y le dije: “Hasta luego”.

Stay tuned para mi próximo blog y recuerda seguirme en Nos Vamos de Paseo, todos los sábados a la 1:00 p.m. por Telemundo.