Opinión: Una libreta en blanco

Por Natasha Sagardía @NatashaSagardia

2 ene 2014, 11:00 pm 2 min de lectura

Como ritual inconsciente, el primero de enero viene cargado de un nuevo comienzo.

Cada uno tiene su propia manera de llevarlo a cabo. En mi caso, se inicia con una nueva libreta en blanco. Algunos de mis amigos encuentran mis libretas en blanco como reflejo de ser una anticuada y no sumarme a los beneficios de la época digital y los iPads. Sin embargo, para mí, la libreta en blanco es el espacio donde se materializa una idea, una proyección, un deseo.

Con cada comienzo de año, mi mano traza planes, líneas y fechas. Casi con el instinto autoritario de que lo que se escribe está destinado a ser realidad. Cada proyecto, idea o proyección va cargado de un tachón, unos planos, un cambio de caligrafía que puede llegar a parecer ilegible. Siempre he oído decir que, desde la etapa de imaginar lo que deseamos, ya lo estamos concretando. Siguiendo esa línea, cada trazo que produce mi mano, en esa nueva libreta, es sin lugar a dudas, una aventura creada por mí y mis líneas.

No estilo ser una caminante sin espontaneidad; más bien todo lo contrario, fluyo con los cambios que da el camino. Fluyo tanto con los cambios, que por momentos parece que estoy yendo completamente en la dirección contraria. Ahí viene la convicción, el instinto de saber que, cuando uno desea o se propone llevar a cabo algo con el alma, el camino juega a sus vueltas, pero vuelve a encontrar su cauce el deseo.  Nada es necesariamente de una manera u otra, pero a mí me funciona esta.

Cada año, una libreta, más que como ritual, como marco de comparación. Tengo libretas desde los 13 años. Cuando regreso a ellas, encuentro tachones sobre deudas, listas de objetivos, cosas por hacer, algunas clases de la escuela o la universidad, descargas emocionales, planes, ideas, fechas y más deudas por pagar o planes por lograr. Si las observo con detenimiento, me encuentro.

Las cifras cambian, las fechas son otras, los sueños se van complicando, la lista de qué hacer es mayor, pero todo lo que pasa en esas libretas soy yo. Año tras año, libreta tras libreta, la consistencia de un nuevo empezar me hace seguir siendo lo que soy, una caminante. Con tacos o chancletas, aquí voy a escribir una nueva libreta. Feliz año nuevo a todos y gracias por compartir algunas de mis letras en este pasado 2013.