Siempre hay algo que ver, que visitar y que saborear
Es imposible que no te guste esta ciudad. Tiene el glamour y la energía de Nueva York -pero sin el tráfico del mismo- te puedes encontrar a cualquier famoso caminando por las aceras -pero sin los paparazzis persiguiendolo- y encima de eso tienes una de las playas más reconocidas mundialmente a solo unos pasos.
Comenzando con una mañana soleada y una brisa lo s uf icientemente agradable para caminar a donde quieras, llegué hasta el icónico Joe’s Stones Crabs Restaurant . Este lugar es un “one-of-a-kind”, no solo por su comida, sino tambien por su historia. A cualquiera que se le pregunte por Joe’s Stone Crab -no importa la edad- te va a decir que es un “must” en la lista de lugares a visitar cuando estés en Miami.
Desde que este restaurante abrió sus puertas en 1913; personalidades, presidentes y hasta Alfonso Gabriel Capone -mejor conocido como Al Capone- han sido testigos de la exquisites de platos que se puede saborear en ese lugar. Como me habían recomendado tanto el lugar, no me quedó mas remedio que ir y les tengo que decir que valió la pena la visita. La especialidad de la casa es como dice el nombre del restaurante “Stone Crabs”, pero cuando vayas, por favor prométeme que vas a probar el “seafood bisque” de ellos… y como siempre, cuando tomes el primer bocado cierra los ojos, te los vas a saborear más.
Luego de saborear la cocina de Joe’s, tienes que por lo menos caminar por la playa de Miami Beach y tirarte una foto, una visita a esta playa es obligatoría. Cuando terminé de apreciar la playa, decidí que el paseo seguiría en bicicleta por la famosa avenida Ocean Drive.
En Miami hay una compañía llamada “Decobike”, lo único que tienes que hacer es llegar hasta una de sus estaciones, alquilar tu bicicleta con una tarjeta de crédito, regresarla cuando quieras a cualquiera de las estaciones que están por toda la ciudad, y disfrutar del recorrido y sus vistas. El paseo se puede dar solo, pero yo tuve la suerte de contar con dos buenazos -TJ and Francois, you guys are the best!- que me acompañaron y se encargaron de enseñarme la ciudad. Pedaleando y pedaleando pasamos por varios de los restaurantes más famosos de esa zona. Con una gama de gastronomía a nuesta izquierda y una playa hermosa a nuestra derecha, nos detuvimos a tomarnos una foto en la mansión del reconocido diseñador Versace. La diversidad de Miami no se limita a sus restaurantes o clubes, tambien es uno de los mejores lugares para ir a apreciar arte. Saliendo de Ocean Drive y entrando a Lincon Road, encontré un sin fin de tiendas y obviamente más restaurantes, pero entre todo eso uno de mis guías turísticos me mostró una galería de arte que le pertenece a un artista llamado Peter Lik. Para comenzar, olviden al típico artista de espejuelos con “look” bohemio, este chico es todo lo contrario. Con un aspecto de “wild cowboy’ las fotos de este australiano te van a hipnotizar. El proyecto de este artista comenzó en el 1989 cuando decidió tomar una foto de cada estado de Estados Unidos. La técnica que utiliza, le crea la sensación al público de que la foto se va a mover o de que el venado que está en la misma va a saltar.
Bueno, ya paseamos en bicicleta, fuimos a ver arte, tomamos fotos de cuanta esquina había; ahora que? Ah sí! Hay que tomar algo, y que mejor lugar para picar algo y tomarse un coctel que el restuarante Juvia. El lema de este restaurantes es: “Mi penthouse, es tu penthouse”, y es que definitivamente te hacen sentir bienvenido en este lugar. Oh! Una de las cosas que distingue a este lugar es su “green wall” diseñada por Patrick Blanc. Así que imagínate tú; con una de las mejores vistas en Miami, buena comida, excelente servicio, unos cocteles que son para morirse y música de fondo. Cualquiera diría que mi día está completo y terminado. Curiosamente una de las cosas que vas a aprender en Miami, es que en esta ciudad, nunca hay un “the end”. Siempre hay algo que hacer, un lugar que visitar y algo que saborear. Claro, hay que recargar las baterias, porque no vas a durar mucho -lo digo por la experiencia de no seguir ese consejo- y de una vez tienes la oportunidad de tomarte un tiempito para que te mimes y te des unos cariñitos. Esta vez me recibió el Hotel Viceroy. Te voy a describir este hotel como si mis ojos hablaran. Si alguna vez vistes la película de “Alice in Wonderland”, y quisistes ser Alicia… este lugar te va a hacer tu deseo realidad. Literalmente es como si entraras a un mundo de fantasía. Las sillas, las mesas, el arte y la decoración más pintorésca que he visto en un hotel, la tiene el Viceroy. Todo de excelente gusto, pero no apto para conservadores. Aparte de su original decoración, este hotel se distingue por tener la piscina más larga en todo el estado de Florida. Así, que despues de una visita a esa piscina, una siesta antes de ir a cenar te va a ayudar a recargar energías para seguir de paseo. Cierra las cortinas, y brinca en esa cama con esas sábanas frias y ricas. Eso sí, recuerda poner la alarma para despertarte por que esa cama no te va a dejar ir muy facilmente.
Wake up!!! Es hora de seguir paseando. Ahora, con el ambiente nocturno de Miami que literalmente es contagioso, llego hasta el restaurante Truluck’s. Este es uno de los lugares favoritos para darse una copa e irse de tapas un viernes después del trabajo o simplemente después de haber tenido un día de turista por Miami. La noche se cierra con buena música, buenos amigos y un “Red Door” en la mano. Ese trago se ganó el lugar de “Best drink ever”, pero como todos los cocteles, te recomiendo que pares en el cuarto trago -o prepárate para el “Red door flu/hangover” de la mañana siguiente- y comas algo. Lo mejor de todo, es que está súper cerca del hotel y puedes regresar caminando sin preocupación de tener que manejar ni nada.
A la mañana siguiente, si no te levantas con “Red Door Flu”, debes de irte de brunch a Perricone’s. El lugar más espectacular de comida auténtica italiana, con unos canolis de ensueño y bordeado de naturaleza. Se puede decir que ir a comer a Perricone’s es como tener un “upscale picnic” en una casa de árbol. La comida es divina y si la acompañas con una mimosa, mejor aún.
-Te doy un consejo; antes de irte, compra unos cuantos macarons para llevar.-
Yo lo hice; y era la persona más feliz del mundo!
Con un cielo espectacular, mi bolsita de macarons y una curiosidad insaciable, comencé otro día de aventura caminando por las calles de la ciudad del sol, Miami.
Si quieres saber como continúa mi día, stay tuned para mi próximo blog y recuerda seguirme en Nos Vamos de Paseo, todos los sábados a la 1:00 p.m. por Telemundo.