Opinión: Nicoles es nuestra meta
El año está a punto de terminar con otra gran controversia rodeando al gobernador Alejandro García Padilla: la reforma al Sistema de Retiro de los Maestros.
La Fortaleza está haciendo un llamado a no postergar la discusión de la situación fiscal del retiro de los maestros, pero ese llamado, como otros, no está encontrando eco en el sector afectado y, peor aún, tampoco entre los legisladores de la mayoría.
Creo que la discusión ha comenzado mal. Ha iniciado desde la ignorancia, y eso anticipa un debate liviano y distorsionado. Lo primero que debe hacer el gobernador es explicar bien las razones para realizar ahora una reforma de esta magnitud. Tiene que ser claro al contestar si se trata de una reforma obligada por las casas acreditadoras —sobre las cuales una vez dijo que su opinión “le vale”— o si se trata de un problema que amenaza el bienestar de uno de los sectores laborales que como país más debemos proteger. Ya García Padilla ha dicho que son ambas las razones, pero eso no ha convencido del todo.
Lo que sí es necesario es que entendamos como país que la posposición no puede ser opción al momento de considerar atender nuestros problemas, por menos inminentes que resulten.
Una vez explicado bien el problema y las razones para resolverloahora tienen que abrirse los libros. Las finanzas del Sistema de Retiro de los Maestros tienen que ser públicas hasta la saciedad. Por ahí debe comenzar la discusión pública, más allá de echar culpas y las razones que llevaron al sistema a esa precariedad. El diálogo con los maestros y su liderato tiene que ser continuo.
Si el problema es urgente, hay que atenderlo, y el diálogo tiene que ser diario, pues que así sea. Con este marco, el gobernador no podía posponer la presentación de un proyetco de ley, porque la discusión se quedaba en rumores y borradores que abonan a la incertidumbre.
Lo más saludable ha sido que La Fortaleza activara anoche el proceso legislativo mediante la radicación de una medida y así comenzar un proceso de audiencias públicas. Con la presentación del proyecto tiene que venir un llamado del ejecutivo a la Legislatura para que comience vistas de inmediato. De esta forma, en enero, al
inicio de la próxima sesión ordinaria, se tendrá una reforma lista, del mayor consenso posible, para la consideración de las Cámaras. La advertencia de Moody’s para otra degradación del crédito vence en febrero.
Por su parte, el liderato magisterial tiene que atender este problema con responsabilidad. Las amenazas escuchadas a principios de semana parecieron ser una reacción exagerada ante un proyecto que no está sobre la mesa. Ya el martes, las partes en controversia se sentaron a dialogar y pasaron a discutir los detalles; eso es lo conveniente. Amenazar con no entregar las notas del fin de curso supone un castigo de los maestros a los estudiantes y sus padres, que en su mayoría son trabajadores como ellos.
Nuestros sistema público de pensiones tiene que atemperarse a los tiempos y dejar atrás ese esquema construido sobre el vaivén electorero de cada cuatro años.
Curiosamente, ya nadie habla del plan decenal y mañana el secretario de Educación se supone que reciba los resultados de la encuesta que realizó entre maestros sobre el futuro del Departamento de Educación.
Necesitamos enfocarnos en cómo seguir mejorando nuestras escuelas y, para ello, necesitamos maestros preparados, bien pagados, que sientan que les espera un retiro digno y, por ende, entusiasmados.
Nosotros, el resto, tenemos que ayudar para que eso ocurra y entender que tenemos un compromiso social con todo lo que eso representa. Hace algunos días, todos felicitamos los logros de Nicole Rosario, una estudiante de 16 años de la Escuela University Gardens de San Juan, por obtener la nota más alta del College Board. Nuestra meta es esa: hacer de la mayor cantidad de estudiantes, un caso como el de Nicole o lo más cercano a ella. Si tenemos eso claro, triunfamos como país y todo lo demás resulta incidental.
Espero que ese sea el resultado del proceso que comienza de lleno hoy.