Opinión: "¡Urgente! ¡Protejamos la moral!"
“Vivimos en tiempos donde la depravación moral va en ascenso. Nuestro país cada vez más pierde sus valores y nos vamos por un abismo. La llamada “comunidad heterosexual” pretende cambiar los cimientos de nuestra sociedad. Ya ni en lugares públicos uno se zafa de un encontronazo con estas personas. Los ves por ahí agarrados de manos como si eso fuese normal. ¡Hasta los he visto besarse frente a niños! ¿Cómo un niño comprenderá eso? Luego las explica ciones incómodas que les tengo que dar. Inclusive hasta en revistas salen felices mostrando a sus “familias”. Ya mismo ni podrán ver muñequitos por las mañanas. Solo es cuestión de tiempo para que salga un personaje enseñándoles a ser hetero. ¡Qué pocavergüenza! Nunca he entendido eso de straight , como dicen. Ahora nos quieren hacer ver “lo derecho, lo recto, lo bien parao’” como lo correcto, el “único camino”. Si hay algo en lo que esta sociedad ha sido construida, es en lo virao, lo diverso y lo no lineal. Quien piense que en esta vida todo es así, derechito, se equivoca. Eso para mí suena hasta simplista. Tampoco se trata de algo de otros países nada más. Hace un tiempo, aquí en nuestra isla, hasta hubo un proyecto para elevar a rango constitucional ese estilo de vida. Aunque no pasó, parece que la presión que siguen metiendo está dándoles resultado. Ahora hasta entran en la casa de la trans-Diosa supuestamente “para casarse”. Un lugar tan sagrado como ese, corrompido ante nuestros ojos. Claro que no se han limitado a corromper eso solamente, sino que hasta han tomado nuestra bandera, símbolo solemne de nues- tro Estado nacional queer, para ponerle sus colores. ¿Realmente es necesario? ¡Qué falta de respeto! Además, el otro día iba al baño en una oficina de gobierno y solo había dos opciones, hombre y mujer. ¡Esto es inaceptable! ¡Ahora sé yo que esas son las únicas dos opciones de género! Lo más curioso era el dibujito, el macho con los pantalones bien pues- tos, y la hembra con su faldita. Yo ni supe a cuál entrar. Nos quieren hacer pensar que somos los más opuestos. El otro día leía en el periódico un artículo que aseguraba que el cerebro de los hombres y las mujeres eran dizque “complementarios”, como quien dice, “están hechos el uno para el otro por naturaleza”. No puedo creer que la medicina y la ciencia se hayan unido a esta agenda heterosexual. Eso de lo biológico y lo natural hay que tomarlo con pinzas, pues con lo de “científicamente comprobado” nos empujan lo que sea. Se nos hace imperativo, cada vez más, mostrar resistencia. No dejemos que unos pocos intenten imponernos su estilo de vida.” Ridículo, ¿no? Entre lo caricaturesco pero en serio, intento presentar una sátira sobre muchos de los argumentos que en repetidas ocasiones escuchamos en contra de la diversidad pero visto desde una perspectiva opuesta. No se trata de dividir o posicionar en bandos, o peor aún, de tan siquiera sugerir que lo “normal” es una u otra cosa. Todo lo contrario, lo que intento es exponer lo absurdos que son los argumentos y cómo atentan contra la libertad de las personas de ser como quieren ser. Una muestra de afecto en público no debe ser motivo de censura. Si se va a legislar, o más aún, a hacer una enmienda a la constitución, que sea para incluir, no para excluir. Hay personas que no encajan con una u otra opción del género, y eso está bien. Al final son categorías inventadas socialmente, aunque la ciencia en ocasiones sea cómplice y sirva de propaganda para lo “normal”. Sé heterosexual, bisexual, pansexual, asexual, hombre, mujer, trans, gender queer o ninguno, porque como diría La Agrado en una película de Almodóvar, “una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.